En la última sesión oficial de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, celebrada para el análisis de la Reforma Fiscal , antes de preparar sus respectivos dictámenes para las siete iniciativas que contempla la citada reforma, el centro de la oferta del PAN fue rebajar dos puntos porcentuales, la llamada contribución empresarial de tasa única (CETU), pero manteniendo la base fiscal y los rubros de afectación; con menos reflectores resulto la intervención de la Comisión de Educación en el seno de la citada Comisión de Hacienda, ahí el presidente de dicha comisión expresó el rechazo a la propuesta de distribución del Fondo de Aportaciones para la Educación Básica y Normal (FAEB) incluido en la reforma, porque señaló: “es inequitativo y afectaría gravemente a la educación en el país”.
El análisis de la Comisión de Educación refiere las cifras que tendría el gasto público de aprobarse la reforma, según esto, el 90% de los fondos se aplicarían a cuatro Estados, mientras que 22 no recibirían nada y sólo cinco incrementarían sus ingresos de manera relativa: Guanajuato, Jalisco, México, Nuevo León y Puebla; mientras que 26 verían reducidos sus ingresos, de los cuales, Oaxaca, Michoacán, Guerrero y Veracruz lo harían de manera significativa, siendo Baja California Sur, con 5.8% menos, el que resultaría más afectado, en tanto que el Estado de México recibiría un 16.3% más.
La formula para distribuir los fondos del FAEB radica en que el 60% se otorga en base a la matricula, 30% por la transferencia federal por alumno en áreas rezagadas y el 10% restante conforme al índice de calidad educativa, que es un criterio nuevo.
En el documento de la Comisión de Ecuación se señala que la Administración Federal busca dar énfasis a la competitividad educativa al privilegiar la competencia por la matricula y la calidad, imponiendo criterios de eficiencia, cuando lo que se requiere es un sistema cooperativo entre la Federación y los Estados a fin de combatir con eficacia los rezagos en la materia.
Con estos señalamientos se cerró la intervención, no sin antes poner énfasis en que se requiere un criterio diferente al que ahora se presentó, pues de seguirse el sistema educativo entraría en una crisis profunda al faltar los fondos necesarios para atender las necesidades educativas del país y particularmente en las áreas con un mayor rezago.
Pero esta fue una parte solamente del conjunto de intervenciones en la citada comisión donde el Impuesto Contra la Informalidad –ICI- y el CETU, fueron los que acapararon el centro de atención por el número de intervenciones y la diversidad de los sectores que intervinieron, señalando mayormente la inequidad, e incluso la inconstitucionalidad que trae aparejada la entrada en vigor de estas medidas, planteándose los escenarios y la necesidad de modificarlos.
Al cierre de estas intervenciones y esperándose los dictámenes de la Comisión de Hacienda, lo que seguiría es que estos pudieran turnarse al pleno, que como recordaremos, se abre con el informe presidencial del 1ª de Septiembre, y como lo ha dicho el presidente espurio, el 8 de Septiembre estaría presentando su propuesta de presupuesto, de ingresos y egresos, para el 2008, bajó el escenario de la reforma y sin la reforma, como se prevé hasta ahora, por el punto de acuerdo de todos los partidos excepto el PAN, se abriría la discusión de lo fiscal, comenzando por el régimen de PEMEX, para después ir a las iniciativas que presentó el ejecutivo e irlas desahogando, pero por su discusión no tanto técnica, sino como ahora se aprecia, política, esto traería como consecuencia que la discusión pudiera ir más allá, en los tiempos que el inicio del periodo de sesiones y que se empate con la discusión del presupuesto, o que incluso no se apruebe ahora, tal como el propio espurio ha señalado en el sentido de que existen tres escenario, uno inercial, en el que no se apruebe la reforma, otro en que se apruebe con modificaciones, y, otro óptimo, en que se apruebe tal cual. La forma de conseguir estos escenarios es como se tejen los acuerdos en el camino que ahora se ha iniciado.
En lo que parece un mal inicio, porque ahora es cada vez menos frecuente la mención siquiera de un período extraordinario de sesiones del Congreso, o en su caso se haga valer que el régimen fiscal de PEMEX entre antes que los temas de la reforma Fiscal, tal como ahora han acordado los partidos, pero más que ello, esta la tentación de que la citada reforma, con todo lo limitada que es, se frustre y finalmente no se apruebe nada debido a que la situación política nacional se contamine. Ya recordaremos que el PAN no mantuvo la gobernatura de Yucatán, que paso a manos del PRI, y ahora en Baja California, en la elección del 5 de agosto, esta pendiente de verse si de igual manera el PRI se levanta con esta otra gobernatura, donde su candidato Jorge Hank Ronh encabeza las encuestas, eso daría piso a lo que se señala en los acuerdos electorales entre el gobierno y el PRI para impulsar las llamadas reformas estructurales. Un elemento más, es la composición del Congreso Oaxaqueño y de los municipios de esa entidad, luego de la permanente inestabilidad social y política por haber mantenido a Ulises Ruiz en el gobierno de esa entidad, con base en ese acuerdo perverso del PAN-PRI, por ello sin que este escrita la última línea habrá que ver como se desarrolla esta jornada electoral y como se perfilan los dictámenes en el Congreso, para que en la ruta legislativa se vea si las propuestas de modificación en materia fiscal son procedentes o no. Pero en todo caso, no esta dicha la última palabra, pero con este mal inició todo nos hace indicar que la discusión será complicada, y si hay acuerdo será mediado del que en un inicio se presento, en todo caso la reforma se ha complicado.
* Taller de Economía Social y Políticas Públicas.
Facultad de Economía de la UNAM
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