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11 agosto 2007

Residuos vs. Basura

La palabra basura nos remite a suciedad, malos olores y desperdicios que nadie desea tener cerca; sin embargo, la producimos sin parar. Se calcula que cada persona genera más de un kilogramo de basura al día para la ciudad de México eso significa aproximadamente 11 mil 850 toneladas diarias de una mezcla maloliente compuesta por plástico, papel, alimentos, vidrio, metal, telas, entre muchos otros. La manera en que la basura nos afecta a todos la conocemos de sobra.

Los lugares con basura son desagradables y de muy mal aspecto, cuando la basura se acumula surgen muy malos olores, moscas, gusanos, ratas, cucarachas, etc. La basura que tiramos en las calles tapa las coladeras y es la principal causa de inundaciones en las ciudades.

En los tiraderos, la basura genera líquidos provenientes de la descomposición llamados lixiviados que se filtran al subsuelo y contaminan los mantos friáticos de dónde obtenemos agua. Se generan también gases que contaminan nuestro aire, contribuyendo de manera importante al efecto invernadero.

La palabra desperdicio es la que mejor define a nuestra basura. Efectivamente, se trata de un desperdicio injustificado de energía, materiales y recursos naturales que podríamos recuperar con un cambio, no tan simple, pero sí muy provechoso en nuestros hábitos.

Todos los materiales que tiramos provienen de alguna u otra manera de la naturaleza y se invierte en su fabricación una gran cantidad de energéticos.

Al revolver los materiales en la basura les arrebatamos su valor, sucios o contaminados y no es tan sencillo recuperarlos.

El primer paso
Si cada producto que compramos tuviera desglosado en la etiqueta el costo del envase, es muy probable que prefiriéramos comprar productos con envase retornable que pagáramos una sola vez.

Pero bueno, no siempre es práctico llevar envases a todas partes para las compras. Lo que queremos decir con el ejemplo anterior es que cada empaque o envase tiene un costo, que pagamos por supuesto al comprar el producto, nadie nos lo regala, ni a los productores.

Si separáramos todos los materiales de empaque de lo que realmente consumimos, nos quedaría un grupo de cajitas, botes o bolsas de muy buena calidad, aspecto y casi siempre con diseños y colores muy llamativos. Vistos de esta manera, seguramente no pensaríamos en ellos como basura sino como objetos que podrían, quizá, ser útiles. Podríamos verlos, como residuos.

La palabra residuo describe a una parte que queda de un todo o materiales que quedan de un trabajo u operación.

No existe ninguna actividad realizada por el hombre en la que no generemos residuos, pero lo importante es precisamente crear una nueva cultura de los residuos, dejemos de pensar en basura, en cosas sucias y desagradables para descubrir un nuevo panorama de los residuos como materiales útiles y con un valor propio.

La mejor manera de comenzar de ver este panorama, será conocer los tipos de residuos que generamos, pues no todos requieren el mismo manejo.

Clasificación de residuos
Residuos sólidos urbanos:
Son los generados en nuestros hogares y resultan de las actividades domésticas, de los productos que consumimos, como envases, embalajes o empaques. Los provenientes de cualquier otra actividad que genere residuos sólidos con características domiciliarias y los resultantes de la limpieza de vías públicas y áreas comunes.

Los residuos sólidos se dividen en:
Residuos orgánicos: Todo residuo sólido biodegradable.
Residuos inorgánicos: Todos los que no son biodegradables y que pueden ser sometidos a un proceso de valorización para su reutilización y reciclaje tales como vidrio, papel, cartón, plásticos, laminado de materiales, aluminio y metales no peligrosos y demás no considerados como de manejo especial.

Residuos de manejo especial:
Se les da esta clasificación porque se trata de residuos que requieren planes de manejo específicos por sus características o volumen.

Los provenientes de servicios de salud, generados por establecimientos que realicen actividades médicoasistenciales a las poblaciones humanas o animales, centros de investigación, desarrollo o experimentación en el área de farmacología y salud.

Los cosméticos y alimentos no aptos para el consumo, generados por establecimientos comerciales, de servicio o industriales.

Los generados por las actividades agrícolas, forestales y pecuarias, incluyendo los residuos de insumos utilizados en esas actividades.

Los de servicios de transporte, generados como consecuencia de las actividades que se realizan en terminales de transporte. Los residuos de la demolición mantenimiento y construcción civil en general. Los residuos tecnológicos provenientes de las industrias de informática, fabricantes de productos electrónicos o de vehículos automotores y otros que al transcurrir su vida útil y que, por sus características, requieran de un manejo específico.

Los lodos deshidratados. Los neumáticos usados, muebles, enseres domésticos usados en gran volumen, plásticos y otros materiales de lenta degradación. Los de laboratorios industriales, químicos, biológicos, de producción o de investigación. Los generadores de residuos de manejo especial deberán ser autorizados por las autoridades correspondientes.

Residuos peligrosos:
Son aquellos que posean alguna de las características de corrosividad, reactividad, explosividad, toxicidad, inflamabilidad, o que contengan agentes infecciosos, así como envases, recipientes, embalajes y suelos que hayan sido contaminados cuando se transfieran a otro sitio.

Fuente: Cultura a favor de la Tierra Día V

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