El Instituto Politécnico Nacional (IPN) realizó el Taller de Resolución no Violenta de Conflictos, con el fin de hallar la manera de atender en forma adecuada los conflictos individuales y grupales.En el taller, impartido en coordinación con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), participaron 62 personas, entre directivos orientadores juveniles y coordinadores de los Comités de Seguridad y Contra la Violencia del IPN.
La Secretaría General del Politécnico explicó que se trata de lograr aplicar soluciones creativas con base en los derechos humanos.
Estos grupos tienen como función actuar de manera preventiva ante situaciones que amenacen el bienestar, la integridad física o el patrimonio de la institución, así como fomentar el orden y el respeto que garantice a la comunidad la convivencia armónica.
En el taller, a cargo del especialista de la CNDH, Jorge Venegas Zalce, se planteó la estructura de los conflictos para su análisis y comprensión, así como la labor para dar soluciones creativas a los que se generan en los ámbitos familiar, laboral, escolar y social. [¿Habrá tomado nota alguien del FAp del PRIAN o URO mismo].
El expositor señaló que los problemas se solucionan enfrentándolos de forma inmediata, ya que si se evitan y crecen pueden estallar en forma violenta y su solución es más difícil y en ocasiones las consecuencias son graves.
El representante de la CNDH explicó que el conflicto no es un hecho puntual, sino un proceso y tiene su origen en la insatisfacción de necesidades de diversa índole, tales como: afectivas, laborales, familiares, económicas, recreativas y de salud, entre otras. [Suficiente evidencia para deducir que es bueno afirmar QUE EL CAMBIO EMPIEZA EN TI].
Advirtió que si estas situaciones no son atendidas oportunamente pueden originar desde conflictos leves hasta estallamientos sociales de alto alcance, muchos de ellos difíciles de solucionar.
Explicó que un conflicto debe valorarse en diferentes dimensiones para ofrecer alternativas de solución adecuadas: primero, analizar el estilo de vida y buscar la armonía de la persona, basada en los valores de los derechos humanos, la cooperación, el respeto a la diferencia, la igualdad, la justicia y el cuidado a la naturaleza.
En segundo lugar para una situación problemática debe descubrirse la injusticia que generó el conflicto, y ante todo debe renunciarse a la violencia como medio para solucionar los problemas.
Abundó que una lucha no violenta debe estar basada en el absoluto respeto a la integridad física de las partes implicadas, lo cual se convierte en la mejor estrategia. [Y ese respeto se extiende al lenguaje, no ser leperos pues aunque ganas nos sobren para insultar].
La negociación basada en el respeto y la tolerancia son factor es clave, por lo cual debe crearse un ambiente de confianza que favorezca la apertura de distintos canales de comunicación, además de reflexionar sobre los efectos del abuso del poder y el ejercicio de la violencia, puntualizó.
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