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05 agosto 2007

Por un política revolucionaria para la APPO frente a la actual coyuntura (Parte 2)

La APPO, el PRD y la CND

El movimiento obrero no existe de forma ideal sino en la forma de los partidos y sindicatos. Lamentablemente por las circunstancias históricas estos partidos y sindicatos se han adaptado a la burguesía y sus dirigentes han sido cooptados ideológicamente, no tiene perspectivas revolucionarías y se aferran a este sistema como si fuera lo único posible. Las masas se expresan directa o indirectamente por medio de esas organizaciones y antes de formar nuevas intentarán trasformarlas una y otra vez.

En este contexto de lucha a nivel internacional y nacional, nos encontramos con un movimiento de oposición a este gobierno de derechas que ha dejado sentir sus ataques a los trabajadores desde el primer minuto, desde el ataque a los bolsillos con el aumento disparado a los productos de consumo básico, hasta la represión focalizada de los elementos más avanzados del movimiento en Oaxaca.

Somos testigos de cómo nuestro pueblo ha logrado organizar la lucha de los explotados en su propio poder organizando incluso a capas más atrasadas y menos organizadas que se ubicaban en las bases del priismo, este amplio poder representado en la APPO que fue mas allá de lo que implica un partido.

Ahora bien en el terreno nacional no podemos negar la existencia este movimiento de oposición de millones de personas con López Obrador al frente, muchas de ellas agrupadas en diversos sindicatos y/o en torno al PRD,

¿Qué postura debemos adoptar ante ello?

Sabemos que no son organizaciones que están dirigidas por revolucionarios sino, en el mejor de los casos, por reformistas (por no hablar de burócratas que están ahí para descarrilar el movimiento) que "arrastran lo pies" frente al empuje de las bases revolucionarias y sus dirigentes inmediatos (los representantes naturales de la clase obrera, sus delegados y oradores), sin embargo es claro que las masas no abandonan a sus viejas organizaciones antes de haber intentado transformarlas y utilizarlas; por tanto es un error aislarnos del movimiento de masas confundiéndolo con la dirección para crear "partidos obreros" y "otras campañas", es decir, que debemos erradicar la idea que podría llegar a construir un nuevo partido local que sería un suicidio de nuestro movimiento aislando a la vanguardia que se organizaré en torno a él de las amplias masas en lucha orientadas al PRD nacional, renunciando a la tarea de arrancarlas de la influencia del reformismo para ganarlas a la lucha auténticamente revolucionaria. Un partido, nacional o estatal, que no logre verdaderamente atraer a las masas tras de sí, aunque lo integren algunos miles, dará como resultado el dividir al movimiento, favoreciendo con ello a la burguesía.

El PRD nació durante el movimiento de masas que luchó en 1988 por derribar al régimen priísta, como producto de esta serie de vicisitudes históricas dentro del campo de las luchas de los trabajadores en contra de la burguesía y su régimen de dominación política, fue resultado de un movimiento en el que participaban sindicalistas, estudiantes, movimientos urbanos y campesinos pobres, en su mayoría profundamente combativos, (tan sólo entre 1989 y 1994 hubo más de 500 asesinatos de militantes perredistas), sin embargo la otra cara es la aspiración de sus dirigentes a no romper con el sistema sino el insertarse en él, incluso los sectores mas honestos a falta principios y de un movimiento de masas se orientan a esta conciliación y adaptación . Hoy somos testigos de cómo las distintas direcciones del PRD parecían estar más preocupadas en no espantar a la burguesía que en entusiasmar a las masas, no orientaron sus esfuerzos hacia cuestionar y derrocar al régimen.

Lo ocurrido en Oaxaca es un retrato de lo que México vivirá en el corto o mediano plazo a un nivel general, y exportar a todos los trabajadores mexicanos las lecciones extraídas de nuestra lucha, como la formación de órganos de poder rompiendo con los limites de la democracia burguesa es una de nuestras principales tareas, el movimiento en torno a la CND, no debe quedar en un plano abstracto, un nombre sin organización que lo respalde para la consecución de los objetivos de derrocar al gobierno de Calderón, creemos que nuestra participación en ella debe existir y debe ser con el fin de llenarla de contenido revolucionario, que se desarrolle en los marcos que lo hizo la APPO, a través de la organización de asambleas y participación activa de las masas en la toma de decisiones.

Participar conjuntamente al PRD en Oaxaca solo puede ser planteando la lucha unificada a través de un Frente único y pugnado por un programa socialista. En ese sentido es importante dejar claro que de lo que se trata es de impulsar una política de ruptura con el programa de la burguesía y de las alianzas con las fuerzas políticas pro burguesas en el seno de las organizaciones en donde participan los trabajadores.

El único modo de lograr dicha política es por medio del frente único, es decir unidad de acción en torno a iniciativas de lucha revolucionaria de masas. Por medio del frente único queda claro ante las masas quienes son los auténticos revolucionarios y quienes emplean la verborrea sólo para vender al movimiento.

Debemos dejar claro que en Oaxaca y en todo México rechazamos tota propuesta política que contemple una alianza con la "burguesía progresista" o cualquier otra formula que trate de someter al movimiento al sometimiento de su táctica y estrategia a favor de acuerdos con el orden establecido.

Existen grupos y organizaciones que suponiendo la posibilidad de un posible acuerdo con sectores del estado o de la burguesía llegan incluso a denunciar a sus antiguos compañeros de lucha con tal de que la represión no los alcance.

En esa lógica por más que se titulen revolucionarios no resultan ser mejores que cualquier otro soplón y provocador. No hay nada más indigno que el protegerse de la represión condenando a la misma a aquellos combatientes con los que se tienen diferencias políticas.

Perspectivas

En la represión en torno a la Guelaguezta el gobierno de URO, en acuerdo con Calderón, ha combinado la represión en contra de los sectores más revolucionarios con la "transa" con los más vacilantes. El golpe aunque duro ha puesto a prueba tanto a organizaciones como ha programas políticos, si bien ahora puede parecer que las fuerzas revolucionarias han quedado diezmadas en el mediano plazo no queda más que un reagrupamiento, los oportunistas han quedado al descubierto y el acuerdo para quedar inmunes a la represión es la mejor prueba de su traición. Su autoridad política esta por los suelo y su único destino será y es el desprestigio ante las masas, por el contrario las fuerzas revolucionarias dentro de la APPO, quedarán como a única alternativa diga en torno a la cual agruparse, luchar y vencer

En la coyuntura electoral que se avecina promovemos el voto en contra del PRI y el PAN, es obvio que ello significará en los hechos la orientación del voto hacia las organizaciones del Frente Amplio Progresista, esto por supuesto no supone el brindar confianza alguna en los candidatos de dicha coalición, sino simplemente emplear el arma del voto como un instrumento más en contra de URO y el usurpador.

De forma paralela a esto necesitamos un reagrupamiento de las fuerzas revolucionarias, es decir, construir un frente de organizaciones e individuos en pos de llevar a la APPO rumbo a una táctica revolucionaria, ello implica por supuesto la necesidad de impulsar un programa revolucionario, es decir socialista.

La burguesía mantiene a muchos de los activistas más abnegados en diversas cárceles como una forma de chantaje contra el movimiento, debemos evitar, cae n una lógica puramente defensiva, por el contrario debemos sumar la demanda de la libertad de los presos políticos con las del conjunto del movimiento.

Debemos recordar que uno de los movimientos más importantes, el del 68 mantuvo como bandera de unidad la libertad de los presos políticos, hoy en día no hay organizaciones revolucionarias que no hayan sufrido algún golpe represivo, de hecho podríamos decir que es un signo distintivo, ello debe ser un elemento aglutinador.

En esta lógica los ejes de la lucha deben orientarse en torno a:

1.- La construcción de un frente de unidad de acción contra los ataques económicos y políticos de los trabajadores.

2.- la creación de un organismo unificado de lucha por la libertad de los presos políticos

3.- El impulso de iniciativas de movilización unificada como los paros cívicos nacionales y huelgas generales.

4.- la creación de grupos de autodefensa para enfrentar la represión, si bien no vamos a caer en las provocaciones no podemos dejar que sigan deteniendo, torturando e incluso desapareciendo camaradas como si no pasara nada.

5.- La unificación de los revolucionarios en torno a un programa de clase, es decir socialista.

La necesidad de la lucha por el socialismo

Para nosotros los marxistas las condiciones para la revolución socialista están bastante desarrolladas, las argumentaciones acerca de una burguesía progresista empuje el nivel de vida junto a las consignas democráticas en un país ex colonial, está totalmente fuera de lugar.

Los únicos que pueden llevar adelante cualquier reforma seria y perdurable son los trabajadores bajo un programa revolucionario. De ninguna manera nos oponemos a luchar por reformas, simplemente es que los marxistas no vemos una panacea en éstas, no vemos las reformas como un fin en si mismo, sino simplemente un medio para que los trabajadores desarrollen confianza en sus propias fuerzas, afinen sus organizaciones y alivien un poco este sufrimiento tan tremendo al que los somete el capitalismo. En última instancia, la única garantía de que estas reformas perduren, es que los trabajadores tomen el poder e instauren un gobierno de los trabajadores, un nuevo estado basado en una democracia obrera.

En realidad, los que nos mantienen hoy oprimidos son un pequeño puñado de parásitos que gozan, se enriquecen y ríen a costa del sufrimiento de nuestras familias, somos una mayoría aplastante y sin embargo nos siguen manteniendo a raya, las tareas para nosotros son grandes, tenemos que hacer florecer la humanidad luchando por un sistema en donde la riqueza se produzca bajo un plan racional basado en la propiedad socialista de los medios de producción, y del que se derive un reparto de la riqueza en cada vez mayor magnitud, a cada cual según su capacidad y necesidad, en donde el fruto de nuestro trabajo lo podamos disfrutar, en donde los comedores públicos, guarderías públicas y el pleno empleo, sean la base para una nueva vida. Esta sociedad es la socialista y a diferencia del capitalismo, sólo se podrá construir bajo la participación consciente nosotros los trabajadores.

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