
por Liliana M. y Rubén Rivera
El 10 de junio de 1971 el gobierno orquestó una provocación que culminó con sumir a una profunda depresión al movimiento estudiantil que tuvo como punto culminante el movimiento del 68. El 16 de julio del 2007 el gobierno coludido con el tirano de Oaxaca, con el pretexto de la Gelaguezta, también realizó una provocación que tuvo como objetivo, al igual que en el 71, acabar con el poderoso movimiento de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca.
Por supuesto pese a que las intenciones del estado en ambos casos puden ser similares los resultados han sido distintos. En pleno agosto del 2007 resulta claro que el estado ha identificado a la Tendencia Marxista Militante como un objetivo dentro de esta coyuntura: el único activista detenido a partir del enfrentamiento del cerro del fortín es un militante de la Tendencia Marxista. Igualmente el activista masacrado aún despues de haber sido detenido sin resistencia es simpatizante de la misma. Igualmente los activistas estudiantiles que defienden en la misma ciudad de México el derecho de los jóvenes a estudiar una educación universitaria actúan bajo la permanente amenaza de una detención.
A diferencia del 71 el movimiento, lejos de caer en el letargo que le significó el 10 de junio se prepara para nuevas luchas, mientras que la organización a la que se dirige principalmente la represión del estado: la Tendencia Marxista, no sólo no se ha amedrentado sino que intensifica y profundiza su accionar sin caer en las provocaciones que la reacción, desde el Estado, promueve.
En este contexto nos vemos en la obligación de exponer cual es nuestra alternativa en torno al conflicto de Oaxaca y en particular de cara al presente proceso electoral.
¿Participar o no en las próximas elecciones?
Por supuesto que hoy más que nunca se ha demostrado que es la APPO y no el parlamentarismo burgués en que puede en un momento determinado dar pie a una alternativa para las masas, no obstante a pesar de nuestros deseos Ulises Ruiz sigue gobernando Oaxaca y habrá elecciones en el periodo inmediato, en esas circunstancias lo más fácil, y lo peor, sería hacer como si el proceso no existiera. Por el contrario, lo importante para el movimiento de los trabajadores en general y para los marxistas en particular es determinar la posición más correcta, dentro de la coyuntura, para fortalecer al movimiento de masas y para debilitar la posición de la burguesía.
Fuera de los periodos "normales", en los que el Estado (medios de comunicación, instituciones de la burguesía, ejército, policía, leyes, etc.) oculta su verdadera esencia de clase tras una careta democrática con elecciones y parlamento, cuando la lucha de clases se comienza a intensificar su esencia se muestra más clara y simplemente no puede continuar manteniendo la explotación por las buenas, el Estado "democrático" utiliza sus instrumentos de represión, manteniendo gobiernos no por el hecho de la costumbre, sino por el duro mazo de la policía y el ejército, mantener a toda costa URO, es una cuestión de primer orden para la burguesía. Sobre todo en una coyuntura el la cual el sostenimiento de Felipe Calderón está totalmente vinculado con un acuerdo con el PRI que de romperse pondría a temblar al sistema en su conjunto.
En este contexto un descalabró del PRI en el estado de Oaxaca significará un golpe para la coalición de derecha a nivel nacional. El proceso electoral que se avecina pude jugar el papel de referéndum en el aso de que el proceso se desarrolle sin la intervención de la coacción priista-panista. Lamentablemente ello esta descartado, lo que veremos será una intensa batalla de las huestes piístas-panistas a favor de las candidaturas de Ulises Ruiz de frente a un conglomerado de candidaturas de la mas diera índole con el PRD como principal referente.
Por supuesto que los activistas más honestos del movimiento obrero y la juventud no tenemos esperanza alguna en los candidatos del Frente Amplio Progresista no obstante es inobjetable que una victoria de esa coalición será vista como una derrota de Ulises Ruiz y de Calderón y coadyuvaría, junto con la movilización de las masas a la caída definitiva de Ulises Ruiz en un primer momento y de Calderón en segundo lugar. La burguesía contempla el proceso electoral de manera muy sería y ya tiene claro apoyar con todas sus fuerzas a Ulises Ruiz, los trabajadores debemos actuar de igual forma asumiendo una posición que vea por encima de las cuestiones particulares y tome en cuenta las necedades del movimiento en su conjunto.
La APPO significó en la práctica un organismo de poder revolucionario y por supuesto fue muestra de la superioridad del poder obrero, o popular si se prefiere, frente al parlamentarismo, como dice León Trotsky
"El Soviet es el primer poder democrático de la historia moderna de Rusia. El Soviet es el poder organizado de las masas mismas sobre sus partes constituyentes. Esta es una verdadera democracia pura, sin un sistema de dos cámaras, sin una burocracia profesional, con el derecho de los votantes para revocar a su diputado (concejal) en cualquier momento y sustituirlo por otro. A través de sus miembros, a través de los diputados electos por los trabajadores, el Soviet dirige todas las actividades sociales del proletariado en conjunto y de sus diversas partes: bosqueja los pasos a seguir por el proletariado le confiere un lema y una bandera. Este arte de dirigir las actividades de las masas sobre la base de un autogobierno organizado. "(La era de la revolución permanente, El Soviet de 1905 y la revolución. Pág. 55)
La APPO asumiendo tareas concretas de la organización de la lucha y mecanismos de extensión como el transporte desde las zonas mas alejadas, el hecho mismo de crear una policía popular, el boicot a los comercios que se oponían a la lucha y financiaban a los sicarios, la misma organización de los medios comunitarios, establecer gobiernos "populares" en las zonas donde el PRI mantenía el control, la búsqueda y la administración de recursos económicos necesarios para la resistencia de nuestro movimiento, así como la búsqueda de los alimentos y la distribución para los diferentes sectores en lucha, funcionó como un Soviet.
Si bien la APPO no fue una representación oficial de la totalidad de los trabajadores, su organización si abarcó a gran cantidad de la población y su influencia política directa e indirecta tuvo un alcance sumamente amplio. No hay duda alguna de que la APPO reflejó las aspiraciones de cambio de todas esas masas trabajadoras, los estudiantes reconocieron la dirección política de la APPO y apoyaron vehementemente sus decisiones y participaron activamente, solo un ejemplo de ello es el relevante papel que jugó Radio Universidad en toda la lucha.
La debilidad de la APPO como un Soviet no fue en tanto tal, sino la debilidad de su dirección y la política de la misma, que llevo al movimiento revolucionario a un plano puramente local, además de frenarlo una y otra vez en lugar de llevar adelante tareas primordiales como la expropiación de los medios de producción, es decir con ello, que debemos subrayar las limitaciones de la política de la dirección, o la falta de claridad a lo interno para enfocar las tareas necesarias y fundamentales que empujaran la lucha más allá; una de ellas la falta de vinculación con un movimiento que se estaba dando a nivel nacional en torno al fraude electoral, y que concentró millones en la ciudad de México, en un plantón y movilizaciones multitudinarias. La lucha contra el fraude inauguró un abierto proceso revolucionario a nivel nacional, y ese era precisamente el momento de plantear una vinculación seria con las bases del PRD, con las bases del movimiento contra el fraude, para impregnarlas de la política revolucionaria de la APPO y ganarlas a esta lucha, planteando un frente único contra el gobierno de URO y de Calderón y convocando a una huelga nacional por la caída de URO y contra el fraude electoral en las condiciones de lucha que se vivían en esos momentos en Oaxaca y en todo el país, una huelga Nacional se podría haber transformado en una huelga insurreccional que le habría dado un vuelco a la situación de 180° a favor de los trabajadores de todo México y de la insurrección revolucionaria de Oaxaca. Sin embargo la dirección de la APPO se opuso a ello, no participó en este movimiento nacional, desperdicio la oportunidad y con ello desvinculó la lucha en Oaxaca la cual se vio aislada, facilitándole de este modo el camino a URO y a Fox para preparar la reacción contra el movimiento.
La firme correlación de fuerzas a favor de nuestra clase a nivel nacional, hubiese permitido una expropiación revolucionaria de los bancos, por ejemplo, que se hubiese utilizado para el financiamiento de la lucha y el armamento del pueblo.
Hemos hablado de la existencia en la práctica de un doble poder, en la formalidad el de la burguesía por un lado y en los hechos el de los trabajadores por el otro, y de ello surge una interrogante fundamental de exponer:
Si en el momento álgido de la lucha, cuando existía este doble poder, se hubiesen planteado elecciones por parte de la burguesía, ¿cuál habría sido la postura y nuestras tareas? Definitivamente nos hubiésemos opuesto a las elecciones, hubiésemos planteado el boicot a éstas, ¿por qué? Porque las masas en su amplitud tenían el poder en sus manos, ¿para que entonces, serían necesarias las elecciones? simplemente lo serían para distraer de las verdaderas tareas fundamentales a las masas trabajadoras; el plantear una postura de orientación hacia el plano electoral hubiese sido lo que Lenin llamaba "cretinismo parlamentario": desviar la lucha de las calles por una lucha puramente parlamentaria. En un contexto como el que se vivía en esos momentos en Oaxaca, el llamado a elecciones anticipadas habría sido un anzuelo tendido por la burguesía para descarrilar la revolución.
Cuando señalamos doble poder nos referimos al proceso de construcción de organismos representativos de las masas en los cuales se comienza por organizar la lucha por una serie de demandas determinadas y se tiene que avanzar mediante el cuestionamiento del poder de la burguesía y creando los gérmenes de un poder alternativo, estas experiencias se han repetido en el marco de todas las revoluciones, especialmente las proletarias, debido a que éstas no emplean las instituciones creadas por la burguesía, sino que tienden a cuestionar su aparato de dominio de clase con un nuevo aparato que lucha por establecer su propia hegemonía en la sociedad. Así sucedió con la Comuna de París en 1871, con la revolución Rusa de 1905, la de 1917, con la alemana de 1918, la húngara de 1919, con la mexicana en 1914, la española en 1936, por citar sólo algunas. En todos los casos, este nuevo poder se construye mientras aún existe el viejo régimen y lo destruye o la contrarrevolución termina por barrer el nuevo poder en ciernes (se puede consultar en el artículo México en la Orbita de la Revolución Latinoamericana, en www.militante.org).
Si tienes el poder en tus manos, ¿porque limitarte a mantenerte en los estrechos limites de las instituciones y democracia burguesas?, simplemente, rompes con él y das marcha a construir un poder obrero, donde el parlamento burgués de ninguna manera forma parte de él, pues es una vieja estructura del Estado capitalista, obsoleta de utilizarse cuando la clase obrera logra tener el poder en sus manos; en este supuesto punto lo que hace nuestra clase es precisamente sentar las bases de una nueva sociedad, este semi-estado del que hablamos.
Ahora el momento no es el mismo, tenemos que luchar por incorporara a las más amplias capas y ayudar a que saquen conclusiones. Por ello es necesario adaptar las tácticas de la vanguardia a las condiciones existentes si no queremos vernos reducidos a una secta impotente alejada de las masas, no podemos abandonar a las masas y dejarlos en las manos asquerosa de los representantes de la burguesía, que lo único que buscan es retornar a la situación de explotación en la que las masas no protestan, buscaran borrar las maravillosas lecciones que nuestro pueblo dejó en esta lucha: hemos demostrado que el poder puede ser tomado y ejercido auténticamente por pueblo trabajador y no tiene razón de existencia el capitalismo.
La APPO y las elecciones
Ahora que nos encontramos dentro de un repliegue del movimiento, y con un escenario de próximas elecciones estatales, ¿Debemos participar o no? Definitivamente sí, pero con una política revolucionaria como la adoptada por los Bolcheviques.
La coyuntura electoral ha confrontado a la APPO a sus mismas contradicciones. Muchos grupos han intentado de manera oportunista aprovecharse de este proceso para negociar candidaturas y amarres con las cúpulas y corrientes del PRD nacional. La mayoría que se reúne esta por entrar al proceso electoral, desechando la teoría de llamar al abstencionismo. El problema surge en la forma en la que la APPO debe entrarle a la cuestión electoral.
Debido a la heterogeneidad de la asamblea de la APPO hay muchas formas de ver el asunto, desde los que quieren que solo se impulse el voto de castigo dejando abierto el camino para que la gente del PRD estatal (muchos de ellos desacreditados y bajo un programa reformista totalmente limitado) se vaya con su gente y se lleve carro completo hasta los que dicen que los concejales deben negociar con la cúpula del PRD nacional los espacios que este debe ceder a la APPO y los que no quieren participar.
Cabe señalar en este punto la política ultra izquierdista que fue la que no permitió la vinculación con las bases del PRD y es la misma que plantearía un boicot a las elecciones en este momento. Vemos lo gracioso y trágico de la postura de la gente de la Otra campaña, los cuales en la lucha de calle no plantean una alternativa seria frente al capitalismo pero también agitan porque no se participe dentro de el, utilizan la política de la avestruz o la filosofía idealista, para ellos el problema no es que se tenga que organizar a las más amplias capas de trabajadores utilizando todos los métodos disponibles, incluido el parlamentarismo, para dirigirla hacia su emancipación. En realidad el fondo del problema es una cuestión moral, no participan el las elecciones porque es un método de la clase dominante y es utilizado para maniatar al pueblo, pero cuando el pueblo esta en las calles no son capaces tampoco de dar una orientación correcta para extender la lucha, su misma política sectaria les impide hacer compañeros de lucha a las bases del PRD o a la de los sindicatos.
La lucha revolucionaria no es una cuestión de moral, es una cuestión de necesidad, o nos organizamos y luchamos contra el capitalismo o nos siguen explotando, con esconder la cabeza no solucionamos nada, si cerramos los ojos y nos paramos enfrente de un camión esto no evitara que este nos pase por encima. Las masas, ante las condiciones que se encuentra el movimiento y dada la falta de una alternativa distinta y seria ven en las elecciones una oportunidad importante para echar a URO y en ello se pondrán a trabajar.
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