Lucio Alejandro Isá
“Ahora resulta que violar la Constitución no importa, siempre y cuando sea por un ratito, porque al fin y al cabo somos tan cínicos con eso de qué tanto es tantito”.
Layda Sansores
Luego de un proceso de selección durante el cual se violó la ley, se incumplió la Constitución, se despreciaron tiempos y formas e incluso se negoció en horas de la noche cómo repartirse el pastel, la partidocracia designó a dos nuevos consejeros y al nuevo presidente del Instituto Federal Electoral mediante un acuerdo con el que revive la cultura de la repartición de cuotas y feudos con un solo propósito: sepultar al IFE ciudadano y someter a la sociedad a la que dice representar.
Con este esquema por demás simulado y amañado, operado a espaldas de la ciudadanía, los tres grandes partidos políticos del país demuestran una vez más su decisión de seguirse sirviendo de la sociedad, usufructuando el apoyo que recibieron en las urnas y aprovechándolo para, de nuevo, satisfacer sus propios intereses por encima del bienestar común. Los cambios en el Consejo Electoral están muy lejos de solucionar los problemas de credibilidad e independencia que todo este proceso causó al instituto y, por el contrario, sirven más bien para que la partidocracia se apodere del IFE ciudadano.
No otra cosa revela el modo en que se negoció la designación de los nuevos consejeros del instituto electoral, a través de un proceso que se caracterizó por el desprecio a la opinión pública, los vetos sin explicación y las postulaciones acordes al interés de cada partido: todo un conjunto de irregularidades que demuestran cómo nuestros legisladores no sirven a la sociedad que les otorgó el mandato para gobernar, sino que más bien se sirven de ella y hoy la tienen virtualmente secuestrada para satisfacer sus propios intereses.
La ropa sucia…
Así lo admiten incluso algunos diputados que no estuvieron de acuerdo con “el cinismo” con que se desarrolló el reparto de cuotas en el IFE entre los principales protagonistas de la partidocracia y denunciaron la burla, el “fraude” que representó esta primera fase del proceso para renovar al instituto electoral.
Es el caso, por ejemplo, de
Según Batres, la designación de Leonardo Valdés Zurita como nuevo consejero presidente del IFE responde al pago de “una factura pendiente”, pues como ex integrante del Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF) “tiene dos votaciones históricas que mucho le agradece el pan: una, haber votado en contra del registro de Andrés Manuel (López Obrador), como candidato a jefe de Gobierno en 2000. La otra factura que le está agradeciendo el pan es haber votado en contra del dictamen que quería hacer posible la fiscalización de los gastos rebasados como tope de campaña de Santiago Creel, como candidato a jefe de Gobierno del DF” aquel mismo año.
Más aún, la diputada perredista develó la existencia de nuevas fracturas al interior de su partido, al revelar que no todos en su bancada recibieron con beneplácito el acuerdo al que llegó con el pan y el PRI el coordinador del PRD, Javier González Garza: “Lamento mucho que esté cuestionado este IFE, porque queríamos a alguien incuestionable, precisamente para irnos en confianza a los próximos procesos electorales. No lo logramos, compañeros, y lo quiero decir a la sociedad, para que nadie se mienta en este nuevo escenario”, dijo Valentina Batres.
“Ridículo y traición”
Antes,
En este asunto, dijo Sansores, “hemos traicionado el compromiso de respetar y hacer cumplir
De hecho, acusó directamente a los coordinadores parlamentarios: “Violaron flagrantemente la Constitución y lo justificaron con argumentos que mueven a risa (…) Los diputados de esta legislatura somos el hazmerreír de los medios y de la opinión pública. Hemos hecho de esta institución una caricatura. No nos preocupa cumplir la ley; aquí lo que hay que hacer es administrar
Las
“¿Qué cambió de diciembre a febrero? Es la misma gata revolcada. Se preocuparon más por cuotas de partido, por árbitros a modo, que por contribuir a un IFE ciudadano. Lo único que cambió fue la fecha”, manifestó la diputada de Convergencia, quien por si fuera poco se declaró “testigo de cómo se gestaron traiciones, venganzas, vetos…”.
Hay, agregó Batres, “una vieja y sabia premisa que dice que en política, del ridículo y de la traición nadie se levanta; y traición y ridículo es lo que hemos generado en este proceso de selección de consejeros”.

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