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29 junio 2007

Evo Morales se enfrenta al control mayoritario de los medios de comunicación por la derecha

Desde la derecha es frecuente la crítica a las iniciativas de gobiernos progresistas para lograr aumentar el papel de los medios de comunicación públicos o facilitar el trabajo de los comunitarios. El panorama tras décadas de gobiernos neoliberales en muchos países es el de un control absoluto de los medios por poderosos grupos económicos privados que ahora tienen como estrategia boicotear y acosar a gobiernos legítimos, sin que éstos puedan disponer de plataformas donde hacer llegar sus propuestas a los ciudadanos ni explicar sus políticas. Un repaso al panorama de los medios de comunicación en Bolivia puede ayudarnos a entender cómo es ese dominio privado quasi total en ese país.

Prensa escrita

El espectro de prensa escrita en La Paz se limita a tres periódicos: La Razón, La Prensa y El Diario. Hace una década había tres periódicos más (Presencia, Ultima Hora y Hoy) que cerraron debido a la crisis económica, errores de gerencia y su escasa tirada, los dos últimos no llegaban a mil ejemplares diarios.

Pero repasemos el panorama en toda Bolivia. En primer lugar tenemos El Deber de Santa Cruz, (el periódico que más vende y el de mayor prestigio en el país), buque insignia del conglomerado propiedad de la familia Rivero, una oligarquía tradicional propietaria de medios de comunicación. Los Rivero poseen también acciones en la televisión PAT (Periodistas Asociados de Televisión), canal televisivo que ha sido adquirido recientemente por la familia Daher, empresario cruceño dueño de la aerolínea Aerosur, (la única que viaja al extranjero después de la quiebra de la línea bandera nacional, el Lloyd Aereo Boliviano, LAB). El periódico El Deber de Santa Cruz junto con la televisión PAT conforman el Grupo Líder. El anterior socio mayoritario de PAT era el ex vicepresidente Carlos Mesa que llegó a ser presidente tras la caída de Gonzalo Sánchez de Lozada.

Con la llegada de los Daher a PAT, el grupo Líder ha comenzado en las últimas semanas a cambiar de aliado televisivo, dejando de lado en sus lanzamientos y campañas de marketing conjuntas a PAT y apostando por Unitel, un canal más a la derecha del espectro televisivo.

El Grupo Líder, además de El Deber y PAT incluye otros medios regionales como La Prensa de La Paz, El Alteño de El Alto, Los Tiempos de Cochabamba, El Nuevo Sur de Tarija, El Correo de Sucre y El Norte de Montero y “El Potosí” de Potosí.

Ideológicamente, El Deber ha venido representando a la derecha más dura que ha liderado las reivindicaciones autonómicas de Santa Cruz, como modo de conservar los privilegios que durante 20 años de neoliberalismo atroz poseían gracias a diferentes partidos políticos agrupados en los últimos años en lo que se conoció como la “megacoalición” (todos los partidos desde la supuesta izquierda del MIR hasta la derecha de ADN se unieron para defender el modelo neoliberal practicando lo que se llamó el “cuoteo”, repartirse en cuotas el poder entre los múltiples partidos de toda ideología que formaban la “mega”: lo único que consiguieron fue el desprestigio total y definitivo de los partidos tradicionales).

El segundo grupo relevante (tras el Grupo Líder) es el español PRISA, cuya cabecera más destacada es La Razón de La Paz que, por cierto, aunque no forma parte, si reproduce reportajes especiales del denominado Grupo de Diarios de América (GDA), una agrupación de periódicos latinoamericanos que comparten una clara línea de derechas. Este grupo Prisa, al igual que el grupo Líder tiene también un canal televisivo en su seno, en el caso del grupo español, es la red ATB. Se ha rumoreado en varias ocasiones en el pasado con la venta de Prisa de todo su grupo multimedia (tienen también una portal cibernético llamado Bolivia.com) pero al parecer no ha aparecido un comprador nacional que esté interesado en todo el paquete mediático del grupo Prisa en Bolivia. También se dice que Prisa no renunciará a defender los intereses de grupos económicos españoles en Bolivia como Repsol, BBVA, Iberdrola…, con los el grupo ibérico tiene intereses accionariales cruzados en España.

El diario La Razón se ha caracterizado por estar siempre al lado de los presidentes neoliberales (desde Jorge “Tuto” Quiroga a Gonzalo Sánchez de Lozada, “Goni”), cuando no con los dictadores como Hugo Banzer (en su etapa de presidente electo democráticamente, entre 1997 y 2002, hasta su muerte por cáncer), si bien hay que aclarar que por entonces La Razón no era propiedad de Prisa, sino del extinto grupo Garafulic, comandado por el fallecido (en accidente aéreo) Raúl Garafulic, que fue embajador de Banzer en Madrid, donde precisamente conoció y entabló fuerte amistad con Jesús de Polanco, lo que sirvió posteriormente para que Prisa comprara el grupo Garafulic.

El grupo posee también El Nuevo Día de Santa Cruz y El Extra, el diario sensacionalista por excelencia con amplia llegada a los sectores más populares, por su exiguo precio (un boliviano, 0.10 euros, al cambio) y su mezcla de sensacionalismo puro y crónica roja.

Al margen de estos dos grupos (grupo Líder y el grupo Prisa) está, en el campo de la prensa escrita, el decano de la prensa nacional boliviana que es El Diario de La Paz, propiedad de la familia Carrasco. Hoy el patriarca, Jorge Carrasco Cansen, está en libertad condicional acusado de asesinar a su esposa dinamitando el automóvil en el que viajaba, tras descubrirle en un engaño amoroso. El periódico es dirigido por su hijo Antonio Carrasco y el hombre fuerte es otro hijo que funge como gerente, Jorge Carrasco Guzmán. El Diario, tradicional periódico con más de cien años de vida, atraviesa actualmente una fuerte crisis económica (su gran fuerte, el mercado publicitario, ha sido arrebatado poco a poco por La Razón) que ha provocado que a sus trabajadores les deban una media de cinco mensualidades. En los últimos meses, les pagan con víveres, arroz, papa… producto del intercambio publicitario con diferentes establecimientos.

Por último, en lo que a diarios respecta, el mercado de Cochabamba está dominado por el citado Los Tiempos (parte del Grupo Líder) y La Opinión de Cochabamba, de la familia Tapia. Este diario formó parte en el pasado del grupo Prisa.

En Santa Cruz, al margen de los diarios de ambos grupos (El Deber y El Nuevo Día) hay dos diarios más de escasísima tirada, El Mundo (a la derecha de la derecha, con constantes ataques al gobierno de Evo, rozando el racismo) y La Estrella del Oriente.

En Tarija, al margen del citado “El Nuevo Sur” está “El País”, cercanos ambos a las posiciones de la Prefectura de Tarija, en manos de un político de derechas. En Oruro, al margen de La Prensa-Oruro está un periódico de escaso tiraje e influencia como “La Patria” de Oruro.

En el departamento del Beni (la región que obtuvo la votación mayoritaria a favor de la autonomía departamental, superando a Santa Cruz con más del 70% de votos a favor en el referéndum del 2 de julio de 2006), hay tres periódicos en su capital Trinidad: “La palabra del Beni” y “La Misión”, ambos en abierta oposición al gobierno (el último es propiedad del senador de Podemos y ex ministro de Banzer, Wálter Guiteras, ganadero también) y el periódico “El Informador” con simpatías masistas. Entre los tres no llegan a los mil ejemplares.

Todos los diarios citados son, en su gran mayoría, de una línea ideológica de derechas y hostiles al gobierno de Evo Morales. A excepción de los que son propiedad de la española Prisa, los dueños son siempre familias con larga tradición periodística como los citados Rivero de Santa Cruz o los Canelas de Cochabamba (Los Tiempos) o grupos oligárquicos locales.

La tirada de todos estos diarios es muy reducida y por su alto precio para la sociedad boliviana (una media de cinco bolivianos, 0.50 euros) su llegada se circunscribe a las clases medias y altas. Hay que tener en cuenta que un almuerzo popular se puede conseguir por cinco bolivianos, e incluso en El Alto y zonas populares, por un boliviano y medio. Es decir es como si en España, el periódico costara lo que vale un menú, unos ocho euros. En cuanto a la tirada, no hay datos oficiales al no haber un ente que controle fehacientemente, pero se estima que El Deber vende unos 30.000 los domingos y unos 15.000 entre semana. La Prensa de La Paz estaría por los 15.000 en su edición dominical y unos 7.000 diarios mientras que La Razón estaría en las cifras intermedias entre El Deber y La Prensa.

En cuanto a los semanarios, su tirada también es muy baja, y básicamente serían dos: Pulso en el espacio político de la derecha, con sede en La Paz, y La Epoca, ya en la izquierda. Pulso es dirigido por el periodista Fernando Molina, de reconocidas simpatías con el ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, “Goni”. La Epoca combina el reparto gratuito y la suscripción y se financia básicamente con la publicidad. Entre las acusaciones que ha recibido últimamente La Epoca, por su apoyo crítico al gobierno del MAS de Evo Morales, está la de ser financiada por el chavismo venezolano, algo que se demostró falso pero sirvió para lograr disminuir la publicidad privada contratada. Pulso estaría con una tirada de apenas mil ejemplares y La Epoca, merced a su doble combinación de ejemplares gratuitos repartidos a domicilio y las suscripciones, ronda los nueve mil ejemplares.

En Santa Cruz, también está el semanario Número Uno, de tendencia derechista, dirigido por Maggy Talavera, ex jefa de redacción de El Deber y El Nuevo Día.

Televisiones

En las televisiones privadas se repite el patrón ideológico de la prensa diaria: grandes grupos económicos de derechas y hostiles al gobierno de Evo Morales.

Aquí tenemos a PAT, propiedad actualmente de la familia Daher con participación no mayoritaria de la familia Rivero, quienes también poseen numerosos diarios. El grupo PRISA tiene ATB (Asociación de Teledifusoras de Bolivia). La más reaccionaria es Unitel, propiedad de la familia Montesinos, al mando de Osvaldo Monasterios, grandes latifundistas propietarios de al menos 40.000 hectáreas en Santa Cruz, concedidas por el INRA (Instituto Nacional de Reforma Agraria, en los gobiernos neoliberales del pasado). Esta televisión, junto a PAT, ha soportado desde el fatídico 2003 (“febrero y octubre negro”) en varias ocasiones manifestaciones populares frente a sus fachadas donde se denunciaba su política de desinformación.

También está Bolivisión, recientemente comprada por el magnate mexicano-estadounidense Angel “El Fantasma” González a Ernesto “Tito” Asbún, ex dueño de la aerolínea más importante del país, la citada Lloyd Aereo Boliviano (LAB, línea bandera nacional que quebró y que en la actualidad está en negociaciones con un grupo suizo para volver a los cielos). “Tito” Asbún se encuentra prófugo de la justicia boliviana por la quiebra del LAB que dejó en la calle a miles de trabajadores y sin volar a miles de usuarios que ya habían comprado sus pasajes. Se cree que Asbún se encuentra escondido en los Estados Unidos. En su nombre negocia el gerente de Bolivisión, su hermano Javier Asbún.

La última privada que encontramos es Red Uno, propiedad de Ivo Kuljis, otro empresario de Santa Cruz que en el pasado incursionó en la política siendo candidato a la vicepresidencia de la República en el tándem Manfred Reyes Villa-Ivo Kuljis por el partido NFR (Nueva Fuerza República), de tendencia derechista. La Red Uno ha bajado en los últimos meses su tono de ataques al gobierno de Evo en una estrategia de recuperación de audiencias. A pesar de ello, en Bolivia, se da un fenómeno curioso pues todos estos canales televisivos realizan dos ediciones en sus informativos, uno para La Paz (y el resto del occidente-altiplano y llanos del país, es decir Cochabamba, Oruro, Potosí y Sucre) y otro para el Oriente y sur del país (es decir Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija). Tanto en la Red Uno como en el resto, los informativos para el occidente (donde el MAS tiene su mayor cuota de votos, superior al 70% del electorado) tienen un tono menor de crítica al gobierno mientras que las ediciones informativas del Oriente son marcadamente de oposición frontal al gobierno de Evo Morales.

Por último nos queda la única cadena pública, Canal 7, en estado muy precario, con tecnología anticuada. Debido a las tendencias derechistas de las demás canales, el canal siete ha recuperado audiencia y se ha colocado en cuarta posición en el ranking, tras Unitel, ATB y la Red Uno.

Al margen del Siete y las privadas, existe una amplia gama de canales pequeños como Católica Televisión, Cadena A o el canal Universitario que mantienen una cercanía de posturas políticas con el gobierno aunque sus audiencias son mínimas.

De nuevo se repite la pauta de la prensa escrita de dominio de la línea crítica y combativa contra el gobierno de Evo Morales. La prensa circunscrita a la elite cultural y la televisión destinada a los sectores populares.

Radios

Así como la prensa tiene una implantación muy pobre en Bolivia, los radios son los medios estrella. Es, sin duda, el medio más popular y con más penetración.

La red más importante es Erbol, de línea progresista, propiedad de la iglesia de base y con gran influencia popular, después de ser la única radio que transmitió desde el lugar de los hechos los trágicos acontecimientos de Octubre de 2003 donde murieron 70 personas en la revuelta popular que condujo a la salida del país del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, actualmente refugiado en Washington y pendiente de un juicio de responsabilidades en Bolivia. Erbol está dirigida por Andrés Gómez Vela Gareca, ex jefe de redacción del diario La Prensa, y su posición es de apoyo crítico a Evo Morales.

La Iglesia tiene también otra emisora, Fides, sin embargo, a diferencia de Erbol, responde a los sectores conservadores y jerárquicos de la Iglesia. Aunque últimamente y debido a que su audiencia está en el occidente del país ha suavizado su posición crítica al gobierno de Evo Morales. La estrella de esta cadena es el sacerdote español Eduardo Pérez Iribarne, un personaje muy conocido en la sociedad paceña, con pasado televisivo y organizador de la prueba ciclista más importante de Sudamérica (a excepción de la Vuelta a Colombia), la Doble Copacabana, que transcurre por los alrededores del Lago Titicaca, a más de 3.800 metros de altura, en la frontera entre Perú y Bolivia.

La tercera en discordia es Radio Panamericana, propiedad de la familia Dueri, dueños también de casinos y del mayor sello discográfico del país, Discolandia, en grave crisis. Son también propietarios del hotel de lujo Presidente en La Paz, de cinco estrellas. Miguel Dueri, el cabeza visible de la familia, fue embajador de “Goni” en los Emiratos Arabes Unidos.

A estas tres grandes cadenas de radio (Erbol, Fides y Panamericana) hay que añadir la radio pública Illimani (actualmente su nombres es Radio Patria Nueva) que en mayo se unió a la recientemente creada Red de Radios Comunitarias, creadas por la Dirección Nacional de Comunicación del gobierno del MAS. La Red de Radios Comunitarias arrancó sus emisiones, en cadena, el pasado Primero de Mayo con un mensaje del presidente Evo Morales. La Red tiene como objetivo dar la voz a las comunidades campesinas e indígenas del país y restar audiencia a las grandes radios. Su director es Iván Maldonado y bajo el nombre oficial de Sistema Nacional de Radios de los Pueblos Indígenas agrupa a una treintena de radios comunitarias.

El Sistema de Radios Comunitarias está administrado por un Consejo Directivo conformado por cinco dirigentes y representantes comunitarios y originarios. Y su financiamiento ha corrido a cuenta de la cooperación del gobierno de la República Bolivariana de Venezuela.

Alternativos

No debemos olvidar los medios alternativos. En televisión, la principal son las televisiones del Sistema Universitario que tiene licencia para emitir por televisión en los 8 departamentos, excepto en Pando. Su señal es transmitida por diferentes canales de los departamentos. Así tenemos: Canal 13 en La Paz y Oruro; Canal 11 en Cochabamba y Santa Cruz; Canal 12 en Sucre; Canal 9 en Potosí y Tarija; y Canal 5 en el Beni. Su difusión es minoritaria.

Durante los acontecimientos de 2003 destacó la Cadena A, en especial la periodista Amalia Pando, pero sólo en La Paz. Actualmente Amalia Pando, ex accionista minoritaria de PAT, ha montado su propia productora y realiza programas que se difunden por el canal público, el Siete.

En cuanto a radios alternativas, es de destacar Radio Wayna Tambo, en el Alto, donde el colectivo del mismo nombre (que tiene una casa juvenil de las culturas en el barrio de Villa Dolores) aglutina a todo el movimiento alternativo de la ciudad de El Alto, la de mayor combatividad de Bolivia y la ciudad que lideró la revuelta contra el ex presidente “Goni”. Es algo parecido a un centro “okupado” que dispone de su correspondiente radio y medios de comunicación alternativos. Allí han cantado solidariamente figuras como Manu Chao.

En el apartado de Internet, es de gran importancia la agencia de noticias Bolpress cuyos redactores vienen en gran medida del desaparecido periódico quincenal, El Juguete Rabioso, medio que denunció en los últimos años de neoliberalismo gobernante todas y cada una de las fechorías de los partidos tradicionales. Con la llegada al poder del MAS, perdió fuerza y desapareció en el 2006. Era dirigido por el periodista peruano-boliviano Walter Chávez y Sergio Cáceres, actualmente residente en Francia donde ha montado “El Juguete Rabioso”, edición latinoamericana, enfocado a la comunidad sudamericana de París. Bolpress se constituyó en un fenómeno importante en las movilizaciones del país desde 2000 a 2005, al canalizar toda la información alternativa que los medios televisivos ocultaban a la población durantes las jornadas más violentas.

También en Internet funcionan otros portales como la edición boliviana de Indymedia y el portal de econoticias que se sitúan políticamente a la izquierda del gobierno de Evo Morales, desde posiciones de extrema izquierda, indigenistas o troskistas.

Entre la prensa alternativa, encontramos la publicación semanal Hormigón Armado, realizada por trabajadores lustrabotas adolescentes y chicos de la calle en La Paz. Su director es Alexis Camacho.

Por último señalar también un fenómeno reciente como la aparición de numerosos blogs informativos y de opinión, en especial desde la ciudad de Santa Cruz, la gran mayoría de ellos de abierta oposición al gobierno de Evo Morales. Para un mayor conocimiento, un directorio de todos ellos se pueden encontrar en la dirección: http://blogsbolivia.blogspot.com

La conclusión es evidente, el gobierno de Evo Morales se enfrenta, tal y como le sucedió a Hugo Chávez, a un dominio de la derecha en los medios de comunicación. De ahí la necesidad de lograr que aumente la presencia de los sectores populares en los medios y que se incorporen mecanismos de democratización que permitan que el acceso a la televisión y la prensa y su discurso no esté monopolizado por las grandes empresas privadas cuyo interés no pasa por ofrecer una información veraz y rigurosa.

La nota es de Pascual Serrano-Ricardo Bajo/Rebelión

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