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09 julio 2007

McDonals Promueve Esclavitud Infantil


Un consejo lectores y lectoras que tienen hijos, jamás les digan mentiras a sus hijos, por lo tanto sean honestos en McRoñas explotan a la gente a pesar de que cobran carisimo por dar carne de rata, luego el trato que les dan a los empleados y por si fuera poco es comida caducada:

-¡Vamos a McDonals Papá!- oímos pedir a nuestros hijos víctimas de la comercialización de la consecuencia de nosotros. Hay que darle una cajita feliz para que dentro de ella tratemos de que encuentren la felicidad que a veces les negamos por “falta de tiempo o dinero”.

Y entonces nuestros hijos o hermanitos sacan un juguete que viene acompañando a una escueta hamburguesa y a unas papas de harina. Ese juguete de moda que no ha sido sólo tocado por nuestros pequeños sino que han pasado por la mano de niños de entre 12 y 17 años que manufacturan esclavizadamente en China estos artefactos provocadores de felicidad.

Estos niños que provienen de poblaciones sumamente pequeñas y pobres se encuentran empaquetando los juguetitos durante una jornada que va de 14 a 18 horas con recesos de 15 minutos para comer. Muchos de ellos obtienen vivienda ahí en alguna planta alta de la fábrica, lo que da oportunidad a que alarguen más sus horas de trabajo.

Ya muchas denuncias se han realizado en torno a este tipo de transnacionales que operan en varias partes del mundo y que gozan de una notable popularidad entre las familias no sólo por sus artículos y promociones sino que incluso por sus “actividades filantrópicas” que, aparte de limpiar su imagen, les reditúa en evasiones de impuestos estratosféricos.

Numerosas de estas transnacionales venden comida a “bajo costo” producto de la adquisición de alimentos transgénicos, tratados industrialmente y que causan trastornos en el organismo como obesidad y diabetes.

Cada vez es mayor la cantidad de alimentos artificiales que sustituyen a los hechos en casa. Todos éstos preparados con conservas y productos artificiales. Ahora es más fácil llamara para pedir comida a casa o pasar por algo “rápido”, el servicio de lo inmediato que ha sido puesto a un paso de nuestra mano.

Por eso, cuando entremos a pedir algo en algún lugar de éstos. Sólo miremos a los empleados que trabajan jornadas de por si largas, pensemos en nuestra salud y en la explotación de la que son víctimas quienes no vemos detrás de los mostradores.

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