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10 julio 2007

Recesión de Economía Norteamericana

Celso C. Hernández Rojas*.

Con los signos de una recesión en puerta, la economía norteamericana se ha venido sosteniendo a lo largo del 2007; a ello se ha sumado, en el corto plazo, un mercado petrolero al alza. El cierre a esta semana, presionada por el secuestro del dueño de las refinerías más importantes de Sudán, África llevó los petroprecios hasta los 71 dólares por barril, el record histórico se dio en abril de 2006 con 73.90 dólares por barril, en este marco lo que nos podríamos preguntar es ¿qué esperamos de la economía norteamericana en los próximos meses?

El reporte del desempleo abierto en Estados Unidos sigue permanecido en 4.5%, mientras el índice de construcción de vivienda, uno de los más dinámicos desde inicios de año, ha venido marcando su declive e impulsando a otros sectores a declarar la recesión que permita al gobierno estadounidense la aplicación de medidas anticíclicas de emergencia, como serían las de promoción del empleo o de reactivación a las empresas.

Pero mientras esto no se dé, el manejo de la economía y la política en EUA va de traspié en traspié, porque lo quieran o no, el vacío de poder que ha causado el fin de la administración de George Bush es cada vez más evidente, no sólo en temas del congreso, como puede ser el último revés de la política migratoria, que ahora pasa a ser un tema de la próxima administración, no se diga del desastroso manejo de la guerra con Irak que cada vez deja más secuelas que difícilmente se van a sortear en el corto plazo, los casos de Dick Cheney o Robert Libby han dejado honda huella en la credibilidad sobre los jueces y la justicia, de que estos estén cargados con la administración y sean parciales. Pero a decir verdad, el propio ascenso de Bush estuvo marcado por la duda del fraude y de que la política Estadounidense se mexicanizo.

Diversos analistas cada vez están más convencidos de la validez del análisis de la recesión, pero también lo están de que estamos entrando en una época nueva, diferente a la globalización temprana del inicio del presente siglo, a un momento en que las nuevas hegemonías económicas tienden a crear nuevos espacios de decisión y formas de articulación del poder, es el propio sistema que se vuelve contra la hegemonía de los Estados Unidos.

Y mientras eso pasa, el desastroso manejo de la economía mexicana vuelve a empantanarse y el estancamiento ahora tiende a alargarse más allá de una década y la tasa de crecimiento se vuelve a ajustar en el segundo semestre del año, incluso en el marco de las supuestas llamadas Reformas Estructurales de Segunda Generación . La recientemente aprobada nueva Ley del ISSSTE ni por asomo va a disminuir el costo financiero del instituto, por el contrario, en el corto plazo va a llegar a ser mucho más de los 40 mil millones de pesos, que para este año habían presupuesto, de subsidio a las pensiones del ISSSTE. Para hacerle frente al costo de transición del primer año de la nueva ley, incluso, como ahora se ha dejado en claro, tomando el total del ahorro del SAR 97, que es una cantidad cercana a los 58 mil millones de pesos, no alcanzará para cubrirlo y se requerirán más de 100 mil millones de pesos, que ojalá los artífices del Banco Mundial, autores de esta reforma, puedan aportar.

Pero ahora que han ingresado a la Cámara de Diputados las Siete Iniciativas de la Reforma Fiscal , queda muy claro que el alcance de la reforma está en el orden de los 300 mil millones de pesos, que es una cantidad ínfima, siquiera para pensar en impulsar una iniciativa de reactivación de la economía, suena a engaño y a ser una medida superficial que enmascara la incapacidad y la falta de poder para avanzar en medidas que vayan al centro de los problemas, ofreciendo soluciones viables que recauden los ingresos necesarios para un programa nacional de inversiones y que no lastimen más la economía popular e incluso tengan un efecto redistributivo.

El gobierno de los empresarios, que ilegítimamente se hizo del poder y que lo ostenta ya desde hace un año, ha tenido que celebrar su arribo a la presidencia entre las cuatro paredes de la sede del PAN. Esa es la imagen clara del nivel de acuerdos que ofrece a la sociedad un proyecto que, en todo caso, carece de viabilidad social y que exhibe, al mostrar su perspectiva, una dosis importante de irrealidad, es lo menos que se puede decir del Plan Nacional de Desarrollo (2006-2012) o del no menos famoso proyecto 2030.

Por ello es más que preocupante que no haya un plan “B” en la economía nacional. Si como hasta ahora dependemos en gran medida de las exportaciones al mercado estadounidense; entonces, en suerte, ¿que nos puede traer el hecho de que esa economía se declare en recesión o que suspenda el flujo comercial con nuestro país ocasionando el cierre de plantas industriales? Debemos ponernos a pensar en la magnitud de la crisis social que esto traería, por ejemplo, ahora los datos de la migración de connacionales a Estados Unidos esta en el orden de 500 mil trabajadores al año, sería difícil pensar en esa cantidad de trabajadores parados en la frontera norte exigiendo la creación de fuentes de empleo, o peor aún, de medios de vida. El 2 de Julio, el presidente espurio ha señalado el crecimiento del empleo en poco más de 428 mil puestos de trabajo al mes de Junio, a los que hay que restarle poco más de 152 mil empleos que se cerraron, dejándolos en unos 276 242 mil empleos, en su mayoría eventuales que, en el mejor de los casos, muestra el pobre desempeño de la economía y el gobierno, porque de seguir así las cosas, al final de año se quedaría muy atrás de la meta de los 800 mil empleos al año; y, lo reconozcan o no, lo que equilibra el indicador es la salida de mexicanos a trabajar a Estados Unidos, por ello es más que espeluznante la perspectiva de la recesión.

Un dato, más se espera que en 2008 haya una apertura total del mercado de: fríjol, maíz, pollo y huevo: es decir, productos de la canasta básica y, diríamos, bienes salarios, que indudablemente tienen una repercusión general en el índice de precios. Hasta Agustín Cartens, Secretario de Hacienda, y, pasando por el Banco de México, han señalado el riesgo de que si no se toman previsiones, el desarreglo de los precios puede llevarnos a una escala inflacionaria drástica, pero las medidas son sólo paliativos verdaderamente patéticos, como los prestamos hasta por 6 mil millones de pesos a tasas de 8.5 a 12%, que impulsa el gobierno con los bancos, para que los campesinos no vayan con los especuladores; o los 48 centavos de subsidio a la leche fresca por Liconsa que son medidas superficiales que no van al fondo de los problemas.

Finalmente, podríamos señalar, como moraleja de esta situación, que hay que tener la inteligencia para prevenir el desajuste económico, pero también el poder para implementarla; y en el caso de nuestro país, se puede ser un testigo impasible y no un actor protagónico de los cambios que se gestan ahora a nivel internacional.


* Taller de Economía Social y Políticas Públicas

Facultad de Economía de la UNAM

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