Sam García
Ciudad de México, 16 de julio del 2007 (Revoluciones/UACM).- Ha sido constante la pugna entre dos proyectos distintos y contrapuestos a lo largo de la historia de México. En tiempos de la lucha por la Independencia se confrontaron los independentistas con los realistas. Más adelante, en tiempos de crisis con el dictador Santa Anna (1794 – 1876), estos grupos se verían ahora en los frentes de los centralistas y los federalistas; quienes a su vez, en tiempos de las Leyes de Reforma se les identificó como los liberales y conservadores. El papel que ha jugado el clero católico ha inclinado en numerosas ocasiones la balanza entre estos dos proyectos de nación, a veces a favor de los liberales, con más frecuencia a favor del ala conservadora.
1.1 Características generales económicas, políticas y sociales durante las Leyes de Reforma
Una pieza clave para la Reforma se dio en el periodo comprendido de 1850 a 1870. Para 1850 todavía seguía una fuerte alianza entre el clero católico y las clases dominantes, principalmente con la burguesía comercial, ello impedía el avance del capitalismo en México, que fue impulsado desde el proyecto liberal. Obviamente todos los esfuerzos a partir de ese momento por parte del frente liberal sería restar o eliminar las alianzas principalmente sostenidas por la fuerza económica y peso social del clero católico en México. Es entre liberales y conservadores que se da lo que conocemos como la guerra de Reforma o la guerra de los Tres Años (1858-1860), una etapa llena de conflictos y relevancias, de ahí que tenga su apartado especial en las páginas de nuestra historia. Para ese momento los conservadores se habían apoderado de la Ciudad de México, eso obligó a Juárez a tener un gobierno itinerante, cambiando de sede su gobierno a Veracruz. Precisamente desde allí, en 1859 Juárez expresó en el Manifiesto del gobierno general de la nación lo siguiente:
Con lo anterior se pueden ver los objetivos históricos de su lucha, llamando mi atención –como lo ha sido siempre de todo lo que hasta hoy conozco del llamado Benemérito de las Américas-, el interés en Juárez por proteger los derechos del hombre. Incluso nuestra Constitución Política a la fecha sigue siendo un documento que protege mucho a los individuos, cosa que causa extrañeza a muchos (pareciera lo contrario), pero es cierto; Juárez defendió y se plasmó así en las leyes liberales: la defensa del hombre, de los derechos humanos, lo que conocemos como garantías individuales2. Pero obviamente, una cosa es la existencia de la ley y otra la aplicación de la ley, esto último es lo que ha fallado históricamente en México. Sabemos como Juárez encontró resistencia a las leyes que expedían los liberales, en varios sectores pero principalmente del clero. Al respecto Carlos Monsiváis no hace mucho, el año pasado para ser más precisos, citó lo siguiente:
Sin duda como ya hemos visto hubo una gran confrontación política, pero considero que lo esencial partió del frente religioso. La posición del clero no era nada más de defender sus bienes y decir que Juárez era un dictador, un mal político, no, como se ve en las notas referidas en este texto hay un lenguaje que ataca a la persona de Juárez, concebido no solo como político sino como un “ente maligno”.
1.2 Leyes de Reforma
Uno de los antecedentes que contribuyeron a dicha concepción del clero hacia Juárez (y por ende parte de la población, así como dictaba el clero veían mal también a Juárez) , es la promulgación de la Ley de Administración de Justicia y Orgánica de los Tribunales de la Nación del Distrito y Territorios, expedida en noviembre de 1855, dicha ley la conocemos mejor como la Ley Juárez. En ella se suprimieron los tribunales especiales con excepción de los eclesiásticos y los militares que, sin embargo, cesarían de conocer de los negocios civiles y continuarían conociendo de los delitos comunes de su fuero. Es decir, la Ley Juárez restringió el poder de los tribunales eclesiásticos y militares al permitirles solamente intervenir en los asuntos relacionados a la iglesia o al ejército, respectivamente. La iglesia católica bien sabía que más que estar en juego los bienes materiales, su fuero u otro aspecto, por encima de ello estaba en juego el control de las masas.
Cabe mencionar también que a partir de 1850 y hasta 1876 se da una crisis en el mercado mundial. Durante este proceso México estuvo envuelto en esa coyuntura mundial, que es también cuando se inician las asociaciones proletarias y como consecuencia de la invasión norteamericana se sacuden los cimientos del país. Se dio un impulso al nacionalismo y se empezó a ver más hacia la unidad estatal, todo apuntaba a que la ideología de Juárez se hiciera realidad.
Otra de las leyes promulgadas es la Ley de Desamortización de Fincas Rústicas y Urbanas Propiedad de las Corporaciones Civiles y Religiosas que fuera expedida en junio de 1856 y que conocemos mejor como la Ley Lerdo. Ella fue un ataque frontal contra la Iglesia y también contra comunidades indígenas. Su característica principal fue que la propiedad de todo predio urbano o rural que perteneciera a corporaciones eclesiásticas y civiles se le asignaría a los respectivos inquilinos y arrendatarios, por una cantidad que resultara de la conversión de la renta anual al valor de la propiedad (mientras más alta la tasa de interés, más bajo el valor). Con la Ley Lerdo se daría la resolución que permitió desaparecer uno de los errores económicos que más había contribuido a mantener estancada la propiedad y a impedir el desarrollo de las artes e industrias que de ella dependían. Es decir, antes de la aplicación de la Ley Lerdo las propiedades se encontraban concentradas en manos de la iglesia y de corporaciones civiles, que al poseer tantos terrenos dejaron de preocuparse por la explotación de estos y se dedicaron solamente a cobrar su renta, lo cual había provocado un retraso económico y representaba un obstáculo enorme para afianzar el capitalismo liberal, pero también la visión juarista de progreso.
Sobre la Ley Lerdo hay que marcar el error que llevó implícito, el cual se trato de que una minoría importante de inquilinos se abstuvo de reclamar la propiedad; con ello se llegaba a subastar esas propiedades, las mismas que eran compradas por especuladores ricos bien conocidos que se especializaban en hacer préstamos al gobierno, como resultado de lo cual habían llegado a acumular una porción considerable de bonos gubernamentales. Así estos hombres se convirtieron en hacendados y los antiguos arrendatarios continuaron pagando renta. No obstante, ya para ese momento la Iglesia por supuesto que ya había perdido numerosos privilegios y los que conservaba en realidad no se comparaban al paraíso anterior que habían vivido.
Y brevemente también debemos citar lo que se denominó Ley de Remuneraciones Parroquiales, que fuera expedida en abril de 1857, ésta ley es más conocida como la Ley Iglesias. Ahora dicha ley iba a prohibir el cobro por la prestación de servicios parroquiales a los pobres, es decir a aquellas personas que no ganaran más que lo preciso para vivir, e imponía castigos para los curas que la infringieran. En su artículo primero dice que en los bautismos, amonestaciones, casamientos y entierros de los pobres no se deberán cobrar derechos algunos. ¿Ya no era negocio para el clero católico? Claro que ya no.
Estas fueron las leyes que modificaron de fondo y tajantemente la relación entre el gobierno de México y el clero católico. Prácticamente lo anterior significó no poner de inmediato la riqueza nacional en manos del pueblo, pero si permitir a particulares irse beneficiando de las expropiaciones de tierras, evitando así más abusos del clero católico; brindando al país igualmente un cuerpo jurídico que se ve reflejado en la Constitución de 1857, que ha diferencia de la de 1824 que era más bien un formalismo, la expedida en tiempos de Juárez es realmente un reflejo de una lucha constante de hombres buscando darle un rumbo y sentido a la nación mexicana.
1 Arguello, Gilberto: El primer medio siglo de vida independiente, en México: un pueblo en la historia. Univ. Autónoma de Puebla, Nueva Imagen, México, 1983. p.263-264.
2 La Constitución Mexicana vigente está conformada por dos partes: la dogmática y la orgánica. En la primera, quedan consignadas las Garantías Individuales y se reconocen derechos y libertades sociales.
3 Monsiváis, Carlos. En el bicentenario del nacimiento de Benito Juárez, opinión en La Jornada, 24 de enero del 2006, Ciudad de México.
Ciudad de México, 16 de julio del 2007 (Revoluciones/UACM).- Ha sido constante la pugna entre dos proyectos distintos y contrapuestos a lo largo de la historia de México. En tiempos de la lucha por la Independencia se confrontaron los independentistas con los realistas. Más adelante, en tiempos de crisis con el dictador Santa Anna (1794 – 1876), estos grupos se verían ahora en los frentes de los centralistas y los federalistas; quienes a su vez, en tiempos de las Leyes de Reforma se les identificó como los liberales y conservadores. El papel que ha jugado el clero católico ha inclinado en numerosas ocasiones la balanza entre estos dos proyectos de nación, a veces a favor de los liberales, con más frecuencia a favor del ala conservadora.
1.1 Características generales económicas, políticas y sociales durante las Leyes de Reforma
Una pieza clave para la Reforma se dio en el periodo comprendido de 1850 a 1870. Para 1850 todavía seguía una fuerte alianza entre el clero católico y las clases dominantes, principalmente con la burguesía comercial, ello impedía el avance del capitalismo en México, que fue impulsado desde el proyecto liberal. Obviamente todos los esfuerzos a partir de ese momento por parte del frente liberal sería restar o eliminar las alianzas principalmente sostenidas por la fuerza económica y peso social del clero católico en México. Es entre liberales y conservadores que se da lo que conocemos como la guerra de Reforma o la guerra de los Tres Años (1858-1860), una etapa llena de conflictos y relevancias, de ahí que tenga su apartado especial en las páginas de nuestra historia. Para ese momento los conservadores se habían apoderado de la Ciudad de México, eso obligó a Juárez a tener un gobierno itinerante, cambiando de sede su gobierno a Veracruz. Precisamente desde allí, en 1859 Juárez expresó en el Manifiesto del gobierno general de la nación lo siguiente:
...lejos de contrariar los intereses y las justas exigencias de los particulares, está por el contrario resuelto a apoyarlas en cuanto esté en sus facultades auxiliándolos además en todo aquello que de alguna manera conduzca a mejorar la situación de cada uno, a fin de estrechar así los vínculos de unión que deberían existir entre las localidades y el centro de la república... y sobre todo, para crear grandes intereses que se identifiquen con la reforma social coadyuvando eficazmente a la marcha liberal y progresista de la nación...1
Con lo anterior se pueden ver los objetivos históricos de su lucha, llamando mi atención –como lo ha sido siempre de todo lo que hasta hoy conozco del llamado Benemérito de las Américas-, el interés en Juárez por proteger los derechos del hombre. Incluso nuestra Constitución Política a la fecha sigue siendo un documento que protege mucho a los individuos, cosa que causa extrañeza a muchos (pareciera lo contrario), pero es cierto; Juárez defendió y se plasmó así en las leyes liberales: la defensa del hombre, de los derechos humanos, lo que conocemos como garantías individuales2. Pero obviamente, una cosa es la existencia de la ley y otra la aplicación de la ley, esto último es lo que ha fallado históricamente en México. Sabemos como Juárez encontró resistencia a las leyes que expedían los liberales, en varios sectores pero principalmente del clero. Al respecto Carlos Monsiváis no hace mucho, el año pasado para ser más precisos, citó lo siguiente:
A Juárez, el conservadurismo le dedica la campaña de linchamiento moral más feroz de la historia de México. Los ejemplos son interminables, y entre ellos se cuentan los cuentos de fantasmas que la derecha confesional quiere ofrecer como Historia de México. Allí Juárez resulta literalmente "la Bestia Apocalíptica", "el esbirro de los norteamericanos", "el Anticristo"... se calificaba a Juárez [también] de enemigo personal de Dios, y las señoras decentes, al extremar su pudor y desdén, en vez de advertir "voy al baño", musitaban: "Voy a ver a Juárez". En los colegios particulares, durante casi un siglo, se entonan cancioncitas pueriles: "Muera Juárez que fue sinvergüenza", y en las reuniones se le satiriza: "Benito Juárez/ vendía tamales/ en los portales/ de La Merced".3
Sin duda como ya hemos visto hubo una gran confrontación política, pero considero que lo esencial partió del frente religioso. La posición del clero no era nada más de defender sus bienes y decir que Juárez era un dictador, un mal político, no, como se ve en las notas referidas en este texto hay un lenguaje que ataca a la persona de Juárez, concebido no solo como político sino como un “ente maligno”.
1.2 Leyes de Reforma
Uno de los antecedentes que contribuyeron a dicha concepción del clero hacia Juárez (y por ende parte de la población, así como dictaba el clero veían mal también a Juárez) , es la promulgación de la Ley de Administración de Justicia y Orgánica de los Tribunales de la Nación del Distrito y Territorios, expedida en noviembre de 1855, dicha ley la conocemos mejor como la Ley Juárez. En ella se suprimieron los tribunales especiales con excepción de los eclesiásticos y los militares que, sin embargo, cesarían de conocer de los negocios civiles y continuarían conociendo de los delitos comunes de su fuero. Es decir, la Ley Juárez restringió el poder de los tribunales eclesiásticos y militares al permitirles solamente intervenir en los asuntos relacionados a la iglesia o al ejército, respectivamente. La iglesia católica bien sabía que más que estar en juego los bienes materiales, su fuero u otro aspecto, por encima de ello estaba en juego el control de las masas.
Cabe mencionar también que a partir de 1850 y hasta 1876 se da una crisis en el mercado mundial. Durante este proceso México estuvo envuelto en esa coyuntura mundial, que es también cuando se inician las asociaciones proletarias y como consecuencia de la invasión norteamericana se sacuden los cimientos del país. Se dio un impulso al nacionalismo y se empezó a ver más hacia la unidad estatal, todo apuntaba a que la ideología de Juárez se hiciera realidad.
Otra de las leyes promulgadas es la Ley de Desamortización de Fincas Rústicas y Urbanas Propiedad de las Corporaciones Civiles y Religiosas que fuera expedida en junio de 1856 y que conocemos mejor como la Ley Lerdo. Ella fue un ataque frontal contra la Iglesia y también contra comunidades indígenas. Su característica principal fue que la propiedad de todo predio urbano o rural que perteneciera a corporaciones eclesiásticas y civiles se le asignaría a los respectivos inquilinos y arrendatarios, por una cantidad que resultara de la conversión de la renta anual al valor de la propiedad (mientras más alta la tasa de interés, más bajo el valor). Con la Ley Lerdo se daría la resolución que permitió desaparecer uno de los errores económicos que más había contribuido a mantener estancada la propiedad y a impedir el desarrollo de las artes e industrias que de ella dependían. Es decir, antes de la aplicación de la Ley Lerdo las propiedades se encontraban concentradas en manos de la iglesia y de corporaciones civiles, que al poseer tantos terrenos dejaron de preocuparse por la explotación de estos y se dedicaron solamente a cobrar su renta, lo cual había provocado un retraso económico y representaba un obstáculo enorme para afianzar el capitalismo liberal, pero también la visión juarista de progreso.
Sobre la Ley Lerdo hay que marcar el error que llevó implícito, el cual se trato de que una minoría importante de inquilinos se abstuvo de reclamar la propiedad; con ello se llegaba a subastar esas propiedades, las mismas que eran compradas por especuladores ricos bien conocidos que se especializaban en hacer préstamos al gobierno, como resultado de lo cual habían llegado a acumular una porción considerable de bonos gubernamentales. Así estos hombres se convirtieron en hacendados y los antiguos arrendatarios continuaron pagando renta. No obstante, ya para ese momento la Iglesia por supuesto que ya había perdido numerosos privilegios y los que conservaba en realidad no se comparaban al paraíso anterior que habían vivido.
Y brevemente también debemos citar lo que se denominó Ley de Remuneraciones Parroquiales, que fuera expedida en abril de 1857, ésta ley es más conocida como la Ley Iglesias. Ahora dicha ley iba a prohibir el cobro por la prestación de servicios parroquiales a los pobres, es decir a aquellas personas que no ganaran más que lo preciso para vivir, e imponía castigos para los curas que la infringieran. En su artículo primero dice que en los bautismos, amonestaciones, casamientos y entierros de los pobres no se deberán cobrar derechos algunos. ¿Ya no era negocio para el clero católico? Claro que ya no.
Estas fueron las leyes que modificaron de fondo y tajantemente la relación entre el gobierno de México y el clero católico. Prácticamente lo anterior significó no poner de inmediato la riqueza nacional en manos del pueblo, pero si permitir a particulares irse beneficiando de las expropiaciones de tierras, evitando así más abusos del clero católico; brindando al país igualmente un cuerpo jurídico que se ve reflejado en la Constitución de 1857, que ha diferencia de la de 1824 que era más bien un formalismo, la expedida en tiempos de Juárez es realmente un reflejo de una lucha constante de hombres buscando darle un rumbo y sentido a la nación mexicana.
1 Arguello, Gilberto: El primer medio siglo de vida independiente, en México: un pueblo en la historia. Univ. Autónoma de Puebla, Nueva Imagen, México, 1983. p.263-264.
2 La Constitución Mexicana vigente está conformada por dos partes: la dogmática y la orgánica. En la primera, quedan consignadas las Garantías Individuales y se reconocen derechos y libertades sociales.
3 Monsiváis, Carlos. En el bicentenario del nacimiento de Benito Juárez, opinión en La Jornada, 24 de enero del 2006, Ciudad de México.
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