J. Jesús Esquivel, Proceso 1584
Aunque en su gira por Canadá Vicente Fox y Marta Sahagún evitaron hacer declaraciones político-electorales que causaran más disgustos en México, los nuevos predicadores de la superación personal se aplauden mutuamente por sus presuntas aportaciones a la democracia, la seguridad y el progreso. Y si bien hace unas semanas Fox declaró que ambos “leen y disfrutan Proceso...”, ahora, al ser abordado por un reportero de este semanario en Canadá, exclamó: “¡Imagínate, una entrevista a Proceso…! ¡Si son mis enemigos…!”
OTTAWA-VANCOUVER.- En su nuevo papel como predicadores de la superación personal y del liderazgo, el expresidente Vicente Fox y su esposa Marta Sahagún no dejan de mostrarse en el extranjero como la “pareja” salvadora de la democracia y la sociedad mexicanas, además de haber impulsado la prosperidad, la seguridad y las tecnologías del primer mundo.
“En México todas las escuelas tienen tecnología de información (sic), tienen pizarrones inteligentes, y los niños tienen acceso al internet, tanto en Chiapas como en Oaxaca. Todos los niños en México disfrutan de las comunicaciones (sic)”, presumió Vicente Fox, por ejemplo, el pasado jueves 8 en Vancouver, Canadá, ante más de 5 mil personas que acudieron al estadio General Motors Place, sede de los Canucks, el equipo local de hockey sobre hielo.
“Mi primer compromiso (como presidente) fue resolver los problemas de la población indígena de México. Por eso sometí al Congreso una legislación para proteger los derechos de los indígenas y asegurarme de que se diera una solución al conflicto de Chiapas para con ello resolver los problemas que por años habíamos tenido en ese estado; y funcionó (sic). Ahora tenemos un pacífico estado de Chiapas (sic) que goza de un gobierno democrático y de un programa de desarrollo que sigue avanzando (sic)”, insistió Fox.
Nunca dijo que en su campaña presidencial prometió a los mexicanos que resolvería en sólo 15 minutos el conflicto armado de Chiapas y que, justamente por no haberlo hecho, continuaron las confrontaciones y las condiciones de miseria de las comunidades indígenas.
Reclutados por la empresa Power Within (“el poder que lleva uno dentro”), dedicada a la promoción de oradores que alientan la superación personal, Fox y Marta Sahagún mostraron que tienen muy bien ensayado el número para compartir el espacio con los otros oradores motivacionales, quienes junto con “la pareja” y la propia compañía debieron repartirse la suma de los más de 240 dólares que pagó cada persona para asistir.
“Ni siquiera los conocía, pero me da igual lo que dicen. Yo no vine a escucharlos a ellos”, dijo a Proceso Jerry McCluney, un joven de 28 años que labora en una empresa de relaciones públicas de Toronto. Tanto él como su novia Carol viajaron a Ottawa para escuchar a Anthony Robbins, un reconocido psicólogo y asesor de superación personal que vende sus servicios profesionales a empresarios, políticos, deportistas y actores de la talla de Anthony Hopkins.
“Yo pagué por venir a escuchar a Cherie Blair” (esposa de Tony Blair, primer ministro de Gran Bretaña), comentó a su vez Paula, una joven nativa de Ottawa, mientras que su acompañante, Linda, directora de una firma de relaciones publicas de Canadá, señaló:
“Parecen buenas personas, aunque, no sé, ella (Marta) se ve menos genuina que él…”
En el Congress Centre de Ottawa, Vicente y Marta trataron de evitar temas relacionados con la política mexicana, luego de los disgustos –y hasta denuncias– que ocasionó Fox en México al admitir en Washington que había intervenido en el proceso electoral de 2006 para garantizar el fracaso del candidato perredista Andrés Manuel López Obrador en sus aspiraciones presidenciales.
En Ottawa, sin embargo, Fox tuvo que abordar superficialmente el tema político y declaró: “Derrotar al PRI no fue fácil. Se necesitó talento y capacidad”, y a sus críticos respondió: “Este presidente (sic) no se irá. No haré lo que han hecho otros presidentes (sic): quedarse callados. Yo seguiré, junto con Marta, contribuyendo a la democracia y al desarrollo de México y de los mexicanos”.
“Show” de relleno
En el mundo de la farándula y del espectáculo se reconoce que el show de Fox y Marta está muy bien montado aunque hayan sido relleno de las presentaciones donde las estrellas fueron Robbins, la señora Blair, la actriz estadunidense Suzanne Somers y otra decena de personajes relevantes.
Para ello, la pareja expresidencial presentó en tres pantallas gigantes un video de poco más de siete minutos con distintas escenas de la campaña proselitista del año 2000, del sexenio foxista y de los momentos en que, “juntos”, Vicente y Marta inauguraron obras públicas o entregaron asistencia económica a la población indígena de México.
Enseguida, con un micrófono cada uno y de pie, Fox y Marta comenzaron su perorata de motivación personal en términos como éstos:
“Lograr ejercer el liderazgo requiere de un arduo trabajo. Liderazgo significa trabajo de equipo”, reveló Fox en Vancouver al iniciar su intervención, mientras Marta, con cara de admiración y de amor incitaba al público para que aplaudiera a su marido.
Lo mismo hizo Marta Sahagún en el Congress Centre de Ottawa ante más de 3 mil personas.
Con participaciones intercaladas, de cinco minutos en promedio, durante los 22 o 23 minutos que dura su show, Fox y Marta se ven demasiado ensayados en su discurso y movimientos, tratando de mostrar que “tienen tablas” en el escenario.
Y ambos, desde luego, se echan porras: “Marta fue un factor estratégico del desarrollo de México (sic)”, aseveró por ejemplo Fox en Vancouver –como lo hizo en Ottawa y en Washington–, ante una sonriente y humilde Marta que, complacida, levantó la mano izquierda del expresidente en medio de aplausos.
“Estoy segura de que me conocen porque soy su esposa (…) nací en un pueblito chiquito en el estado de Michoacán (…), a los 12 años de edad hice mi primer servicio social al visitar a los presos de una cárcel”, señala el discurso motivacional de Marta, el cual repite en cada uno de los escenarios donde se presenta, mientras su esposo la mira con expresiones que, con frecuencia, denotan más aburrimiento que admiración.
Y es que, al parecer, a Fox no le gusta mucho ese papel de predicador de la superación personal; que todo lo hace por obligación o por cumplir con un pedido de su esposa…
Los de Proceso, “mis enemigos”
Power Within –“una pasión por la vida”, como dice el slogan de la empresa– se negó a revelar a Proceso cuánto se pagó a Fox y a Marta por su presentación en Ottawa y Vancouver. “El no revelar la cantidad es en apego a la cláusula de confidencialidad de su contrato”, dijo al reportero un funcionario de la empresa en Ottawa.
Como parte de la compensación por los servicios de sus oradores, Power Within paga la transportación aérea y terrestre, el hospedaje y los alimentos en cada uno de los lugares donde se realizan los foros.
Y aunque Vicente y Marta ya no se ven rodeados de ayudantes y miembros del Estado Mayor Presidencial, se dejan mimar por el personal de la embajada de México en la capital canadiense, adonde en unos días más llegará Emilio Goicoechea, quien fue secretario particular de Fox en la Presidencia de México.
El lunes 5 de marzo, Fox y Sahagún fueron recibidos en el aeropuerto internacional de Ottawa por personal de la embajada mexicana y, a bordo de un vehículo con placas diplomáticas, llevados a su hotel: el Fairmont Gold, uno de los más lujosos y caros de la ciudad.
Pendiente de cualquier necesidad del expresidente y su esposa, el personal diplomático mexicano se mantuvo pendiente de los deseos de la nueva pareja del show-business de la motivación personal, aunque no pudo cumplir con una de las condiciones que Fox puso a Power Within: que no se invitara a la prensa y que no permitieran a los reporteros acercarse para cuestionarlo. “Me cortaron la lengua”, había dicho el expresidente el viernes 2 al diario El Universal mientras esperaba cambiar de avión en el aeropuerto internacional de Panamá.
–Señor expresidente, ¿podría darnos una entrevista? Soy reportero de la revista Proceso –dijo el autor de estas líneas a Vicente Fox en una de las salas de recepción del hotel Fairmont Gold, un par de horas después de concluido su show.
–A Proceso, jamás –fue su respuesta.
–¿Por qué no? Le garantizo que sería una entrevista objetiva y en los términos que usted quiera.
–¡Imagínate, una entrevista a Proceso…! ¡Si son mis enemigos…! –contestó el expresidente apresurando el paso en compañía de los dos diplomáticos acreditados ante la embajada de México en Ottawa, quienes esa helada tarde lo acompañaron a dar una entrevista al canal de televisión del Parlamento de Canadá. Marta Sahagún se había quedado en la habitación del hotel.
Para evitar los contratiempos con los reporteros, en Vancouver la empresa Power Within y la embajada de México en Canadá se negaron a dar a conocer el nombre del hotel donde se hospedaron Fox y Marta, a quienes sacaron del estacionamiento del General Motors Place a bordo de una Suburban Cadilac de lujo negra y con cristales polarizados. Sólo así logró la pareja de predicadores de la superación personal evadir a los reporteros mexicanos.
Comentario: no pues el Fox habla puras babosadas, ¿no sabrá que Proceso es un medio que INFORMA?, por ende ellos y los que se sienten informados por este medio entonces serían "sus enemigos", "somos sus enemigos", puesto que yo me informo mucho por Proceso vaya yo creo de cada 10 notas 1 pertenece a Proceso de cajón. Hay Fox lo que es padecer el mal del foxismus microbius.
Aunque en su gira por Canadá Vicente Fox y Marta Sahagún evitaron hacer declaraciones político-electorales que causaran más disgustos en México, los nuevos predicadores de la superación personal se aplauden mutuamente por sus presuntas aportaciones a la democracia, la seguridad y el progreso. Y si bien hace unas semanas Fox declaró que ambos “leen y disfrutan Proceso...”, ahora, al ser abordado por un reportero de este semanario en Canadá, exclamó: “¡Imagínate, una entrevista a Proceso…! ¡Si son mis enemigos…!”
OTTAWA-VANCOUVER.- En su nuevo papel como predicadores de la superación personal y del liderazgo, el expresidente Vicente Fox y su esposa Marta Sahagún no dejan de mostrarse en el extranjero como la “pareja” salvadora de la democracia y la sociedad mexicanas, además de haber impulsado la prosperidad, la seguridad y las tecnologías del primer mundo.
“En México todas las escuelas tienen tecnología de información (sic), tienen pizarrones inteligentes, y los niños tienen acceso al internet, tanto en Chiapas como en Oaxaca. Todos los niños en México disfrutan de las comunicaciones (sic)”, presumió Vicente Fox, por ejemplo, el pasado jueves 8 en Vancouver, Canadá, ante más de 5 mil personas que acudieron al estadio General Motors Place, sede de los Canucks, el equipo local de hockey sobre hielo.
“Mi primer compromiso (como presidente) fue resolver los problemas de la población indígena de México. Por eso sometí al Congreso una legislación para proteger los derechos de los indígenas y asegurarme de que se diera una solución al conflicto de Chiapas para con ello resolver los problemas que por años habíamos tenido en ese estado; y funcionó (sic). Ahora tenemos un pacífico estado de Chiapas (sic) que goza de un gobierno democrático y de un programa de desarrollo que sigue avanzando (sic)”, insistió Fox.
Nunca dijo que en su campaña presidencial prometió a los mexicanos que resolvería en sólo 15 minutos el conflicto armado de Chiapas y que, justamente por no haberlo hecho, continuaron las confrontaciones y las condiciones de miseria de las comunidades indígenas.
Reclutados por la empresa Power Within (“el poder que lleva uno dentro”), dedicada a la promoción de oradores que alientan la superación personal, Fox y Marta Sahagún mostraron que tienen muy bien ensayado el número para compartir el espacio con los otros oradores motivacionales, quienes junto con “la pareja” y la propia compañía debieron repartirse la suma de los más de 240 dólares que pagó cada persona para asistir.
“Ni siquiera los conocía, pero me da igual lo que dicen. Yo no vine a escucharlos a ellos”, dijo a Proceso Jerry McCluney, un joven de 28 años que labora en una empresa de relaciones públicas de Toronto. Tanto él como su novia Carol viajaron a Ottawa para escuchar a Anthony Robbins, un reconocido psicólogo y asesor de superación personal que vende sus servicios profesionales a empresarios, políticos, deportistas y actores de la talla de Anthony Hopkins.
“Yo pagué por venir a escuchar a Cherie Blair” (esposa de Tony Blair, primer ministro de Gran Bretaña), comentó a su vez Paula, una joven nativa de Ottawa, mientras que su acompañante, Linda, directora de una firma de relaciones publicas de Canadá, señaló:
“Parecen buenas personas, aunque, no sé, ella (Marta) se ve menos genuina que él…”
En el Congress Centre de Ottawa, Vicente y Marta trataron de evitar temas relacionados con la política mexicana, luego de los disgustos –y hasta denuncias– que ocasionó Fox en México al admitir en Washington que había intervenido en el proceso electoral de 2006 para garantizar el fracaso del candidato perredista Andrés Manuel López Obrador en sus aspiraciones presidenciales.
En Ottawa, sin embargo, Fox tuvo que abordar superficialmente el tema político y declaró: “Derrotar al PRI no fue fácil. Se necesitó talento y capacidad”, y a sus críticos respondió: “Este presidente (sic) no se irá. No haré lo que han hecho otros presidentes (sic): quedarse callados. Yo seguiré, junto con Marta, contribuyendo a la democracia y al desarrollo de México y de los mexicanos”.
“Show” de relleno
En el mundo de la farándula y del espectáculo se reconoce que el show de Fox y Marta está muy bien montado aunque hayan sido relleno de las presentaciones donde las estrellas fueron Robbins, la señora Blair, la actriz estadunidense Suzanne Somers y otra decena de personajes relevantes.
Para ello, la pareja expresidencial presentó en tres pantallas gigantes un video de poco más de siete minutos con distintas escenas de la campaña proselitista del año 2000, del sexenio foxista y de los momentos en que, “juntos”, Vicente y Marta inauguraron obras públicas o entregaron asistencia económica a la población indígena de México.
Enseguida, con un micrófono cada uno y de pie, Fox y Marta comenzaron su perorata de motivación personal en términos como éstos:
“Lograr ejercer el liderazgo requiere de un arduo trabajo. Liderazgo significa trabajo de equipo”, reveló Fox en Vancouver al iniciar su intervención, mientras Marta, con cara de admiración y de amor incitaba al público para que aplaudiera a su marido.
Lo mismo hizo Marta Sahagún en el Congress Centre de Ottawa ante más de 3 mil personas.
Con participaciones intercaladas, de cinco minutos en promedio, durante los 22 o 23 minutos que dura su show, Fox y Marta se ven demasiado ensayados en su discurso y movimientos, tratando de mostrar que “tienen tablas” en el escenario.
Y ambos, desde luego, se echan porras: “Marta fue un factor estratégico del desarrollo de México (sic)”, aseveró por ejemplo Fox en Vancouver –como lo hizo en Ottawa y en Washington–, ante una sonriente y humilde Marta que, complacida, levantó la mano izquierda del expresidente en medio de aplausos.
“Estoy segura de que me conocen porque soy su esposa (…) nací en un pueblito chiquito en el estado de Michoacán (…), a los 12 años de edad hice mi primer servicio social al visitar a los presos de una cárcel”, señala el discurso motivacional de Marta, el cual repite en cada uno de los escenarios donde se presenta, mientras su esposo la mira con expresiones que, con frecuencia, denotan más aburrimiento que admiración.
Y es que, al parecer, a Fox no le gusta mucho ese papel de predicador de la superación personal; que todo lo hace por obligación o por cumplir con un pedido de su esposa…
Los de Proceso, “mis enemigos”
Power Within –“una pasión por la vida”, como dice el slogan de la empresa– se negó a revelar a Proceso cuánto se pagó a Fox y a Marta por su presentación en Ottawa y Vancouver. “El no revelar la cantidad es en apego a la cláusula de confidencialidad de su contrato”, dijo al reportero un funcionario de la empresa en Ottawa.
Como parte de la compensación por los servicios de sus oradores, Power Within paga la transportación aérea y terrestre, el hospedaje y los alimentos en cada uno de los lugares donde se realizan los foros.
Y aunque Vicente y Marta ya no se ven rodeados de ayudantes y miembros del Estado Mayor Presidencial, se dejan mimar por el personal de la embajada de México en la capital canadiense, adonde en unos días más llegará Emilio Goicoechea, quien fue secretario particular de Fox en la Presidencia de México.
El lunes 5 de marzo, Fox y Sahagún fueron recibidos en el aeropuerto internacional de Ottawa por personal de la embajada mexicana y, a bordo de un vehículo con placas diplomáticas, llevados a su hotel: el Fairmont Gold, uno de los más lujosos y caros de la ciudad.
Pendiente de cualquier necesidad del expresidente y su esposa, el personal diplomático mexicano se mantuvo pendiente de los deseos de la nueva pareja del show-business de la motivación personal, aunque no pudo cumplir con una de las condiciones que Fox puso a Power Within: que no se invitara a la prensa y que no permitieran a los reporteros acercarse para cuestionarlo. “Me cortaron la lengua”, había dicho el expresidente el viernes 2 al diario El Universal mientras esperaba cambiar de avión en el aeropuerto internacional de Panamá.
–Señor expresidente, ¿podría darnos una entrevista? Soy reportero de la revista Proceso –dijo el autor de estas líneas a Vicente Fox en una de las salas de recepción del hotel Fairmont Gold, un par de horas después de concluido su show.
–A Proceso, jamás –fue su respuesta.
–¿Por qué no? Le garantizo que sería una entrevista objetiva y en los términos que usted quiera.
–¡Imagínate, una entrevista a Proceso…! ¡Si son mis enemigos…! –contestó el expresidente apresurando el paso en compañía de los dos diplomáticos acreditados ante la embajada de México en Ottawa, quienes esa helada tarde lo acompañaron a dar una entrevista al canal de televisión del Parlamento de Canadá. Marta Sahagún se había quedado en la habitación del hotel.
Para evitar los contratiempos con los reporteros, en Vancouver la empresa Power Within y la embajada de México en Canadá se negaron a dar a conocer el nombre del hotel donde se hospedaron Fox y Marta, a quienes sacaron del estacionamiento del General Motors Place a bordo de una Suburban Cadilac de lujo negra y con cristales polarizados. Sólo así logró la pareja de predicadores de la superación personal evadir a los reporteros mexicanos.
Comentario: no pues el Fox habla puras babosadas, ¿no sabrá que Proceso es un medio que INFORMA?, por ende ellos y los que se sienten informados por este medio entonces serían "sus enemigos", "somos sus enemigos", puesto que yo me informo mucho por Proceso vaya yo creo de cada 10 notas 1 pertenece a Proceso de cajón. Hay Fox lo que es padecer el mal del foxismus microbius.
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