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19 marzo 2007

Vertiginosa ambición: potentados y su avaricia

Sam García, Revoluciones

Más allá de los nombres que puedan saltar a nuestra mente, cuando hablamos de gente que ha acumulado un sin fin de riquezas solo para llegar a la tumba y ser reconocido por “el gran legado” que ha dejado a su descendencia, hay que ponerse a pensar también en la sincronía que se da entre esos abusos y el descuido de la sociedad misma en perjuicio de estos “potentados”. A mi modo de interpretar las cosas, sería muy irresponsable no sumarle a esa lista de personajes uno que es fundamental: el caballero de la indiferencia y probablemente otro, el caballero de la ignorancia.

Tanto la indiferencia como la ignorancia, ambas comparten algunas características, son dos potentados a todo lo que dan, que ciegamente aún dentro de esa lista de millonarios y devoradores de riquezas, generan un daño que conjugado con el ya sembrado en la población deriva en la decadencia de una sociedad sea o no por medio de su aparato gubernamental. Es justo reconocer que la lista de familias que tienen el control hoy en día de la clase política y los medios de comunicación, no son sino una consecuencia del actuar de la indiferencia en la gente y de la ignorancia que en general ha privado entre nosotros. Para el mexicano es más fácil sentarse a ver 90 minutos de fútbol de un “clásico” (previamente arreglado), que encarar en el 10% de ese tiempo (9 minutos) problemas vitales para él y sus cercanos. La lógica de acción para el mexicano por donde usted lo vea se ve afectada y en serio, NO POR LOS POTENTADOS QUE TIENEN EL PODER DEL DINERO SINO POR DOS “CABALLEROS” QUE NO SE NUTREN DE BILLETES SINO DE MENTES, HABLO DE LA INDIFERENCIA Y LA IGNORANCIA.

Cualquiera diría ya don Sam se puso pesimista, alarmista y nos quiere desmotivar. No es así. Mi intención y en víspera de la segunda Convención Nacional Democrática (esa que dicen en el PRD “ha perdido fuerza” –nótese la ignorancia e indiferencia en la izquierda mexicana-), quisiera proyectar que los esfuerzos durante y después de ella estarán enfocados en combatir a estos dos potentados de la vida, que por generaciones enteras se han arraigado en los mexicanos. Otra de las cosas que es más sencillo que el mexicano haga es ver todos los noticieros, todos los diarios y muy reciente todos los blogs, pero jamás asumirse como un agente de cambio, porque el sistema ha dictado que el mexicano debe ignorar “que es ser un agente de cambio” y en dado caso de saber que es eso, “ser indiferente y no querer cambiar nada”, lo más común es que uno se automargine “¿pero yo porque tengo que cambiar las cosas y no los otros?

Para mi estos días en que la Convención envuelve a gente con sed de cambio, también deberá planear y organizar de una vez lo que va a suceder cuando las masas no estén en las calles. Si damos un vistazo a eso que dice un loquito en el país de que “el cambio empieza en ti”, podremos notar una profunda propuesta que a simple vista es sencilla y dirían unos “que fácil es eso, cualquiera lo hace”, pero que si no se vuelve base sólida entre los convencionistas, las marchas podrán ir y venir, batir o no batir records mundiales, pero la patria entonces seguirá igual de hundida o hasta más.

Mi ánimo es optimista porque creo que así como la historia lo dice y la misma Biblia lo refleja, un puñado de gente (hablo de centenares, decenas, incluso), pueden tomar las riendas y controlar el destino primeramente de su propio núcleo, del inmediato, y en reacción expandir su lucha a la sociedad entera. Yo no solo estoy depositando mi fe en lo que diga o deje de decir el Presidente López Obrador, yo quiero creer y vencer a la ignorancia que me dice “cree solo en AMLO pero no pienses más allá de él”, confiando en que usted y yo podemos dar pasos sólidos en apoyo al movimiento que encabeza el famoso Peje, pero que sin duda no puede solo y requiere que nosotros nos creamos bien lo que es creer bien eso de “transformar al país”. Algunos lectores y conocidos que siguen de cerca este y otros esfuerzos en la red, tal parece que han caído en un vicio de nutrirse de notas e inyectarle política a más no poder a sus vidas. No es pecado pero tampoco es la salvación, debemos equilibrar las cosas y darle a cada asunto el tiempo y la atención debida. No podemos ser indiferentes al ánimo de los contrarios que han sido engañados, ni como ya lo dije alguna vez, responderles con odio porque esa será entonces como cavar nuestra propia tumba.

Propongo que nos vayamos despojando de la mente esa metodología de pensamiento, esa ruta del 1-2-3 para pensar y responder ante los atropellos que hasta hoy no ha funcionado, hablo de que uno juzga y actúa de la manera que conviene al sistema, sin ir a fondo y solamente atacando superficialidades. Quizás usted al leer el titulo de este texto pensó que me la pasaría hablando de Slim, de Salinas Pliego, etc. yo creo que eso no hace falta pues ellos mismos reflejan su nulo sentido de vida y por lo tanto si no nos favorecen la existencia nos la pasan a fastidiar, igual si tu y yo no favorecemos al progreso del país contribuimos a su deterioro. Pero el tema y el titulo también buscan jugar con su criterio para examina las cosas, lo que quiero dejarle claro es: NO SE VAYA CON LA FINTA LAS TRANSFORMACIONES GENUINAS SE DAN DESDE RAÍZ Y NO DESDE EL MISMO SISTEMA VICIOSO QUE CONSTANTEMENTE SE LAS INGENIA PARA SIMULAR UNA Y OTRA VEZ.

La indiferencia es muy avara, le gusta acumular mentes, gente, voluntades y vemos que en muchos lugares de la América Latina ese virus se propagó, a Dios gracias puedo conjugarlo como “se propagó”, porque algo ha estado sucediendo y la gente se empieza a crear conciencia, unos le dicen ciudadana, para mi primeramente debe ser humana, conciencia humana. El caso es que eso ha permitido que se vea al imperio en su verdadero rostro, es su cara la de asesinar, destruir, devorar y antes ver decaer al de a lado no inquietaba a nadie, pero hoy los pueblos latinos y la gente en el caso concreto de México, empieza a preocuparse con lo que sucede a otros así no sean de la familia.

La ignorancia es lo que limita muchas veces las ganas de cambiar en algunos, “es que si lo deseo hacer pero no se como”. Este virus también imperialista, ha recorrido sociedades enteras, fijese que hasta “educa”, usted puede pasarse años enteros en las aulas educativas, tomar una y mil capacitaciones laborales, pero a la hora encarar la vida desconoce sus reglas elementales, porque más que ser programado para vivir, ha sido programado para ser esclavo de un sistema como el neoliberalismo que solo deshumaniza todo. Este mal para el hombre que es carencia de conocimiento, la falta de, o mala aplicación del mismo se revierte cuando en trabajo conjunto se indaga por las necesidades más elementales en la casa, en la comunidad y se lleva a un grupo de trabajo estos casos y se determina que y como hacer algo para resolverlo. Hoy muchas escuelas y modelos educativos solo responden a las calificaciones, a los documentos que “avalen” un cierto conocimiento y la esencia humana se pierde, se sabe de todo menos de la vida. Se quiere vivir y oh sorpresa se está rodeado de un valle de sombra de muerte (como dice la Biblia), en medio de tanta delincuencia, drogas, prostitución, mentiras, maldad, corrupción, pobreza, y así nos podemos seguir hasta el día siguiente.

Ahora bien, estos dos males conjugados nada más mire un país llamado México y verá lo que ocasiona: que un partido que por más de 70 años de pronto sucumba y sus pilares resurjan en otro partido que en su primera “oportunidad del cambio” termino de masacrar a la insipiente democracia de los mexicanos. No es ni burla, ni enaltecer tal hecho, ni amargarle a usted su día, es ver en el espejo lo que le sucede a la patria para ocuparnos de ello. Y todavía peor, un partido amarillo que hace honor a su color y parece muerto en medio de sus tribus mediocres sin sentido común para ir a favor de la gente que ha padecido tantas injusticias. Vea, examine, entienda bien cada nota de medios que sí informan y de los que no, compare el lenguaje de algunos comunicadores, sálgase a las calles y vea toda la necesidad que existe, revise su propio bolsillo, va ver que sí, efectivamente la indiferencia y la ignorancia son dos potentados de vertiginosa ambición.

Y sacudiéndonos de esa errónea idea metida por el sistema de que no se puede y no se deben desafiar las reglas, yo quiero decirle que hay esperanza y una posibilidad real de derrotar al sistema (naciones como Argentina, Venezuela y Bolivia han dado ejemplo de que se puede y se debe hacer eso), para poder vivir en libertad, para hacer de la ignorancia y la indiferencia un aliado, es decir, que se reviertan los papeles, que el ignorante sea el sistema al no comprender nuestra capacidad de organización y acción. Igualmente que el sistema sea el indiferente por no envolverse en la esfera de cariño, respeto y sinceridad que debe fluir entre esta lucha social y humana, más que otra cosa, fundamentar nuestros actos en derrotar ambos potentados es estar inmediatamente, como se dice por ahí, “del otro lado”, no de la frontera, sino de la cara de la moneda, los que tendremos riquezas seremos nosotros y no ellos, no solo materiales sino también espirituales.

¿Quién dijo “yo le entro”? Que se vea gente, no que quede solo en deseo, que se vea y a darle duro que el país nos necesita y América quiere de México el ejemplo de lucha contra el Imperio.

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